Que ver en Malmö
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Que ver en Malmö: todo lo que no te puedes perder durante tu visita

Por Cynthia Becerra Actualizado el 16 min de lectura

Casi todas las guías dicen que Malmö se ve en una mañana. El tren sale de la estación central de Copenhague, cruza el puente de Øresund (Øresundsbron) y en unos 35 minutos te deja en la estación central de Malmö, así que es muy fácil venir a pasar unas horas y volver a Dinamarca para comer. El problema es que con media mañana solo te da tiempo a ver el casco antiguo. Si quieres saber qué ver en Malmö sin ir con prisas, cuenta con un día entero. El castillo, los parques que lo rodean y el barrio del Turning Torso quedan al oeste del centro, y aunque todo se puede hacer andando, las distancias se van sumando.

Ten a mano el DNI o el pasaporte. En la primera parada en Suecia, la estación de Hyllie, la policía puede subir al tren a revisar la documentación, y aunque no siempre lo hace, es mejor no llevarse sustos. Malmö es la tercera ciudad del país, pero el centro es pequeño y tranquilo. Te cuento qué hacer en Malmö siguiendo un recorrido que va de la estación hacia el mar, y al final te dejo lo que yo vería si te quedas un segundo día.

En este artículo 6 secciones

Paseo por el casco antiguo, de la estación a las plazas del centro

El casco antiguo (Gamla Staden) está casi rodeado por canales y empieza justo enfrente de la estación. Es la parte más pequeña de la ciudad, pero concentra casi todo lo que la gente tiene en mente cuando busca qué ver en Malmö.

The knotted gun junto a la estación

Nada más salir de la estación te vas a encontrar con la escultura de la pistola anudada (The Knotted Gun), un revólver de bronce con el cañón atado que se ha convertido en un símbolo contra la violencia. Su autor es el artista sueco Carl Fredrik Reuterswärd, y hay copias en varias ciudades del mundo, empezando por la que se colocó en la sede de la ONU en Nueva York.

Me pareció curiosa y te pilla de paso, pero no merece un desvío porque es bastante más pequeña de lo que imaginas.

Paseo en barco por los canales del casco antiguo

Los barcos turísticos salen del muelle de Norra Vallgatan, enfrente de la estación, y el paseo dura unos 50 minutos. Si te preguntas qué hacer en Malmö aparte de caminar, es una buena forma de empezar, porque desde el agua entiendes enseguida cómo los canales rodean el centro histórico. Ten en cuenta que las explicaciones suelen ser en inglés. Para ir a tu aire también se alquilan barcas y canoas. Al lado del muelle queda el faro antiguo del puerto, de 1878, que no tiene mucho más que ver pero sale bien en una foto.

Iglesia de San Pedro

Para mí, la iglesia de San Pedro (Sankt Petri kyrka) es imprescindible y lo primero que pondría en la lista de qué ver en Malmö. Está justo detrás del Ayuntamiento y sirve para orientarse, porque su torre de ladrillo de 105 metros se ve desde casi cualquier calle del centro. Es gótica, de estilo báltico, y empezó a construirse en el siglo XIV.

Lo mejor está dentro, y la entrada es gratis. Las paredes y las bóvedas están encaladas y el templo queda muy luminoso, así que el púlpito de 1599, con relieves de mármol de la vida de Jesucristo, destaca todavía más. Me gustó mucho también el altar mayor, de tres niveles, con pinturas y figuras de madera policromada, y los frescos que se conservan en las paredes.

Suele abrir de 10 a 18 h, así que puedes encajarla al principio o al final del paseo.

Plaza Mayor (Stortorget) y Ayuntamiento de Malmö

La Plaza Mayor es la más grande y la más antigua de Malmö, y está a unos 400 metros de la estación. En el centro tienes la estatua ecuestre de Carlos X Gustavo, el rey que en 1658 arrebató esta región a Dinamarca, y alrededor hay terrazas para tomar un café mirando las fachadas.

La fachada que más llama la atención es la del Ayuntamiento (Rådhuset), de ladrillo rojo con el tejado verde. Se levantó a mediados del siglo XVI y se reformó en el XIX, por eso mezcla varios estilos, y está llena de detalles que merece la pena mirar con calma. Normalmente no se visita por dentro, aunque en su sótano abovedado está el restaurante Rådhuskällaren.

En la misma plaza está la farmacia del León (Apoteket Lejonet), una de las más antiguas del país, con otra fachada muy bonita. A su lado se abre el pasaje del León (Lejonpassagen), medio cubierto y con tiendas, que te lleva a la calle de detrás y te deja ver la plaza desde otro ángulo.

Plaza Pequeña (Lilla Torg) y la antigua granja Hedmanska

Pegada a una esquina de la Plaza Mayor está la Plaza Pequeña, mi favorita de la ciudad. Se construyó a finales del siglo XVI porque el mercado ya no cabía en la plaza grande, y conserva el suelo empedrado y las casas de los antiguos mercaderes, de entramado de madera, de ladrillo o pintadas de colores.

Me pareció preciosa.

Hoy casi todas esas casas son bares y restaurantes con terraza, y gracias a las estufas y las mantas están llenas incluso en invierno. Si me preguntas qué hacer en Malmö al final del día, mi respuesta es sentarte aquí a tomar algo mirando las fachadas. Por la noche es también la zona de copas del centro. En invierno montan una pista de hielo, y en Navidad suele estar aquí la lámpara de mesilla gigante, de unos seis metros, que el resto del año va cambiando de sitio por la ciudad.

Antes de irte busca el arco rojo de uno de los lados. Por él se entra a la antigua granja Hedmanska (Hedmanska gården), de finales del siglo XVI, que hoy tiene tiendas y locales en el patio.

Casas de colores de la calle Jakob Nilsgatan

Si buscas la foto más típica del casco antiguo, está en Jakob Nilsgatan. Es una calle empedrada de casas bajas pintadas de colores, con tejados inclinados y plantas trepando por las fachadas, en la parte oeste del centro. Me pareció muy bonita, se ve en un momento y desde ella llegas enseguida al parque del castillo, por si prefieres cambiar el orden del paseo.

Fíjate en la casa del número 11. Es una antigua granja de 1705 y sobre la puerta todavía se ven talladas las iniciales de sus primeros dueños, un panadero de la corona y su mujer.

Calle comercial Södergatan y las esculturas de la Orquesta Optimista

Desde la Plaza Mayor sale hacia el sur Södergatan, la primera calle peatonal de Malmö y la más comercial, llena de tiendas y cafeterías. Me interesó sobre todo por las esculturas de bronce de la Orquesta Optimista (Optimistorkestern), un grupo de músicos con sus instrumentos donde casi todo el mundo se para a hacerse una foto. La calle termina en la plaza de Gustavo Adolfo (Gustav Adolfs torg), más de paso que bonita, aunque justo al lado está la siguiente parada.

Cementerio antiguo convertido en parque

Junto a la plaza de Gustavo Adolfo está el cementerio antiguo (Gamla kyrkogården), que a primera vista parece un parque más. La gente pasea, corre o descansa en los bancos entre las lápidas, algo bastante normal en Suecia que a mí me resultó curioso. Ya no se ponen lápidas nuevas, pero se siguen celebrando entierros, así que conviene pasear con respeto. Atravesarlo es el camino más cómodo hacia el parque del Rey.

El castillo de Malmö y los parques que lo rodean

Al oeste del casco antiguo, al otro lado del canal, empieza un cinturón de parques con el castillo en el medio. Mucha gente se lo salta por ir con prisa, pero si me preguntas qué ver en Malmö con algo más de calma, esta es la primera zona a la que te mandaría.

Parque del Rey

Desde 1870, el parque del Rey (Kungsparken) es un jardín de estilo inglés, con lagos, canales y árboles muy grandes, entre ellos un roble turco de 29 metros. Está considerado el parque más antiguo de la ciudad y me pareció bonito para cruzarlo sin prisa camino del castillo. Dentro está el casino de Malmö, por si te extraña ver un edificio así en medio del verde.

Castillo de Malmö y sus museos

Lo primero que sorprende del castillo de Malmö (Malmöhus slott) es lo sobrio que parece. Se trata de una fortaleza baja de ladrillo rodeada por un foso, levantada hacia 1530 por el rey danés Cristián III sobre otra fortaleza anterior. Durante siglos fue baluarte de Dinamarca, casa de la moneda y prisión.

Hoy reúne varios museos, entre ellos el de la ciudad, el de historia natural, un pequeño acuario tropical y el museo de arte, con obras de Munch, Miró o Kandinsky. Merece la pena si te interesa la historia de la región, y en ese caso dale un par de horas. Si no es lo tuyo, con rodear el foso tienes suficiente. La entrada es barata y sirve también para el Museo Marítimo y Tecnológico, que está muy cerca.

Museo Marítimo y Tecnológico con el submarino U3

Enfrente del castillo está el Museo Marítimo y Tecnológico (Teknikens och Sjöfartens hus), con aviones, coches y motos antiguos y una sala para hacer experimentos.

Lo más llamativo es el submarino U3, de la Segunda Guerra Mundial, porque puedes recorrerlo por dentro y ver lo estrecho que era para su tripulación. Si viajas con niños o te gustan las máquinas, es muy recomendable. Si no, puedes saltártelo sin pena.

Lonja de pescado en casetas de colores

Al lado del museo quedan unas pocas casetas de colores junto a un pequeño puerto. Son la lonja de pescado (Fiskehoddorna), lo que sobrevive del antiguo barrio de pescadores, y por la mañana se vende allí el pescado del día. Merece la pena acercarse aunque esté cerrada, porque el paseo junto al embarcadero es bonito y está a un paso.

Parque del castillo y el molino holandés (Slottsmöllan)

Entre los parques, este es el que más me gustó y el que siempre incluiría en una lista de qué ver en Malmö. Al sur del castillo se extiende el parque del castillo (Slottsparken), con zonas de bosque, estanques y canales, y pegado a él está el jardín del castillo (Slottsträdgården), donde se levanta el molino.

El molino holandés se construyó en 1851 sobre los restos de un antiguo bastión y es la foto más típica de la ciudad. Me pareció precioso y está muy bien conservado. Alrededor hay huertos ecológicos donde venden fruta y verdura de temporada, invernaderos y una cafetería junto a los cultivos, así que es un buen sitio para hacer la pausa del día. En primavera y verano te lo recomiendo muchísimo.

Biblioteca municipal de Malmö

Aunque no seas de bibliotecas, acércate a ver la biblioteca municipal (Malmö stadsbibliotek), en un extremo del parque del castillo. El edificio antiguo, de 1905, recuerda a un pequeño castillo, y está unido a un anexo de cristal del arquitecto danés Henning Larsen que deja el interior lleno de luz. Lo más bonito es el contraste entre los dos. Si llueve y no sabes qué hacer en Malmö, puedes entrar y hacer una pausa en su cafetería. Y si duermes en la ciudad, vuelve de noche a verla iluminada.

El barrio moderno del puerto, la playa y las vistas al puente de Øresund

Desde el castillo hasta el Turning Torso hay unos 20 minutos andando hacia el noroeste. Parte del camino pasa por una zona industrial poco bonita, así que si hace frío o viento quizá prefieras el autobús.

Rascacielos Turning Torso

El Turning Torso se ve desde casi cualquier punto de la ciudad y es lo primero que mucha gente asocia a qué ver en Malmö. De cerca me pareció espectacular. Es un rascacielos de viviendas y oficinas diseñado por Santiago Calatrava, con 190 metros y 54 plantas que van girando hasta dar un cuarto de vuelta entre la base y la azotea. Se inauguró en 2005, funciona con energía renovable y fue el edificio más alto de Escandinavia hasta que lo superó una torre de Gotemburgo.

No se puede subir, así que lo que toca es verlo desde abajo y rodearlo. Para la foto con más perspectiva aléjate hasta los parques de Ankarparken o Varvsparken, o espera a llegar a la playa. Con sol el edificio se ve casi blanco y en días nublados se vuelve gris, así que si puedes elige un día despejado.

Barrio de Västra Hamnen y sus casas junto al canal

Hasta la crisis de los años setenta, alrededor del Turning Torso había astilleros. Hoy esa zona, Västra Hamnen, es un barrio de viviendas modernas, cafeterías y zonas verdes, y su parte más bonita es la llamada European Village, una hilera de casas de colores a la orilla de un canal. Me gustó mucho para pasear un rato, y si sigues caminando hasta el mar tendrás de frente el puente de Øresund.

Playa de Ribersborg y la casa de baños con sauna

Siguiendo la costa hacia el sur llegas a la playa de Ribersborg (Ribersborgsstranden), la playa de la ciudad. Tiene arena, una franja de césped antes de la orilla y un paseo largo que se recorre muy bien en bici, con vistas al Turning Torso y, en días claros, al puente. Una parte está reservada al nudismo, por si vas con niños.

Lo que más me gustó fue la casa de baños de Ribersborg (Ribersborgs kallbadhus), al final de un muelle que se mete en el mar. Tiene saunas y una bajada directa al agua, se puede tomar un brunch y desde allí se ve Dinamarca. La entrada es barata, y para mí es la respuesta perfecta a qué hacer en Malmö cuando hace buen tiempo. Desde el centro hay unos tres kilómetros, así que puedes venir andando o en autobús.

Miradores del puente de Øresund

Desde la playa ya se ve el puente que une Malmö con Copenhague. Mide casi ocho kilómetros y se completa con una isla artificial y un túnel bajo el mar. Las mejores vistas están en la zona de Ön y en el mirador Utsiktspunkt Öresundsbro, más al sur. Quedan lejos del centro y hay que ir en autobús, así que solo te compensan si no lo has visto bien desde el tren.

Museos de arte, mercados y parques si tienes un segundo día

Si después de todo lo anterior todavía te queda un día, la lista de qué ver en Malmö sigue fuera del casco antiguo. Estos sitios están más repartidos, y para alguno te vendrá bien el autobús o una bici del servicio público de alquiler.

Museo de Arte Moderno de Malmö

Mi primera visita del segundo día sería el Museo de Arte Moderno (Moderna Museet Malmö), la sede en el sur del gran museo de Estocolmo. Ocupa una antigua central eléctrica de 1901, a la que en 2009 añadieron un anexo de color naranja con la fachada perforada que ya merece la foto. Las exposiciones van cambiando y suelen incluir obras de su colección, con nombres como Picasso, Dalí o Matisse. Es muy recomendable si buscas qué hacer en Malmö con algo de arte. La entrada es barata y los lunes cierra.

Centro de arte contemporáneo de Malmö

A diferencia del anterior, el centro de arte contemporáneo (Malmö Konsthall) trabaja sobre todo con exposiciones temporales de artistas suecos e internacionales. Es una de las salas de su tipo más grandes de Europa y la entrada es gratuita, así que puedes entrar a echar un vistazo sin compromiso. Me pareció interesante para una hora si te sobra tiempo.

Mercado gastronómico de Malmö

Para comer algo rápido y variado, el mercado gastronómico (Malmö Saluhall) está a pocos minutos de la estación, en un antiguo almacén del ferrocarril rehabilitado. Tiene una veintena de puestos con comida de todo tipo, desde poke, ramen o falafel hasta bollos de cardamomo. Me pareció interesante, sobre todo si te pilla la hora de comer cerca del centro.

Los dos grandes parques del sur de la ciudad

Malmö tiene más de quince parques, y si te quedas varios días hay dos al sur del centro que merecen un paseo. Pildammsparken es el más grande de la ciudad, con 45 hectáreas, un lago que se creó en el siglo XVII como depósito de agua y una antigua torre de agua. Folkets Park, abierto en 1891, está considerado el parque público más antiguo de Suecia, tiene bares y en invierno monta una pista de patinaje. Los dos son bonitos, aunque yo no los pondría por delante del parque del castillo.

Museo de la comida asquerosa

El plan más raro de la ciudad es el Museo de la comida asquerosa (Disgusting Food Museum), con unos 80 platos de distintos países que a mucha gente le dan asco. Algunos se pueden oler y otros incluso probar. Es curioso y diferente, pero solo te lo recomiendo si te atrae la idea.

Excursiones de un día desde Malmö

Malmö también sirve como base para conocer el sur de Suecia, porque el tren te deja en muy poco tiempo en otras ciudades de la región de Escania.

Ciudad universitaria de Lund

A unos 15 minutos en tren desde la estación central está Lund, la mejor excursión que puedes sumar a tu lista de qué ver en Malmö si tienes dos días. Es una de las ciudades más antiguas de Suecia y vive alrededor de su universidad, fundada en 1666, así que tiene mucho ambiente de estudiantes.

Lo más importante es la catedral de Lund (Lunds domkyrka), el mejor ejemplo de románico de los países nórdicos, con dos torres de tejado puntiagudo y un reloj astronómico del siglo XV en el interior. Alrededor, en el parque de Lundagård, están los edificios históricos de la universidad, cada uno de un estilo. Me pareció muy recomendable para media jornada, y si te sobra tiempo pasea por las calles empedradas de casas de colores que hay entre Nygatan y Grönegatan.

Ciudad costera de Helsingborg

Más lejos, a unos 45 minutos en tren hacia el norte, está Helsingborg, en el punto donde Suecia y Dinamarca están más cerca. Tiene una torre medieval con vistas y un paseo marítimo desde el que se ve la costa danesa, con el castillo de Kronborg enfrente. Me parece interesante si te quedas tres días o más, pero para una sola escapada me quedo con Lund.

¿Media mañana o un día entero en Malmö?

Volviendo a lo que dicen casi todas las guías, es verdad que en una mañana puedes ver lo básico. Si solo tienes ese rato, sal de la estación hacia el centro, entra en la iglesia de San Pedro y termina con un café en la Plaza Pequeña. Pero así te quedas sin la mitad de lo mejor de la ciudad.

Con un día entero, que es lo que yo te recomiendo, después de comer cruza al parque del castillo para ver el molino y sigue hasta el Turning Torso para acabar en la costa con la luz de la tarde. Así es como yo organizaría qué ver en Malmö en un día, y como el tren de vuelta a Copenhague sale cada 20 minutos, no hace falta ir pendiente del reloj.

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