Roquetas de Mar se ve venir desde la autovía A-7: bloques de apartamentos, urbanizaciones y kilómetros de costa que aparecen en cuanto dejas atrás el aeropuerto de Almería, a media hora en coche. No es un pueblo de postal con casco antiguo. Es una ciudad crecida a base de turismo en las últimas dos décadas, muy volcada en el sol y la playa, y conviene saberlo antes de llegar para no buscar lo que no hay.
Yo vengo aquí sobre todo por el mar. Es un destino ideal si te gusta la playa, y con eso ya justifica una escapada de fin de semana o unos días largos. Alrededor hay también naturaleza protegida y un castillo con historia, y planes de sobra si vienes con niños, así que da para más de lo que parece de entrada. En nuestro artículo de si merece la pena Roquetas de Mar te cuento varios secretos.
En esta guía repaso qué ver en Roquetas de Mar por orden de importancia, empezando por lo que a mí más me gustó. Estos son los sitios que trato: las playas, el Parque Natural de Punta Entinas-Sabinar, el Castillo de Santa Ana, el Faro del Sabinar, el paseo marítimo, la visita a Almería, el Aquarium Costa de Almería, la plaza de toros, MarioPark y el Parque Municipal Andrés Segovia.
Lugares qué ver en Roquetas de Mar
Las playas de Roquetas de Mar
Aquí es donde de verdad brilla Roquetas. Hay más de quince kilómetros de costa y varias banderas azules, con playas para cada tipo de día. Si tengo que elegir, me quedo con Los Cerrillos y Las Salinas.
Los Cerrillos es la más solitaria: está dentro de la Reserva Natural de Punta Entinas-Sabinar, alejada del casco urbano, y en sus fondos hay una pradera de posidonia que es de lo mejor para hacer snorkel en la zona (con cuidado, que es frágil). Las Salinas está en el otro extremo, ya integrada en el tejido urbano; debe el nombre a las antiguas salinas de San Rafael y hoy es una ensenada tranquila y familiar, con hamacas y actividades acuáticas, fácil de alcanzar en autobús.

Para pasar el día con niños, playa Serena es la apuesta segura: casi dos kilómetros de arena y aguas poco profundas, con todos los servicios a mano. Aguadulce funciona parecido, con su paseo de palmeras y aguas resguardadas. Y justo bajo el Castillo de Santa Ana queda la pequeña playa de la Bajadilla, con las roquetas asomando donde rompen las olas, esas que dan nombre al pueblo.
Parque Natural de Punta Entinas-Sabinar
Merece la pena reservar unas horas para pasear por aquí. El Parque Natural de Punta Entinas-Sabinar guarda uno de los sistemas dunares mejor conservados de la Península, con cordones de arena que llegan a los siete metros de altura, fijados por matorral mediterráneo.

Se recorre a pie o en bici por una red de senderos entre salinas, marismas y charcas. Esas lagunas son el motivo real para venir: en ellas paran aves migratorias y se dejan ver flamencos y otras aves acuáticas, sobre todo en el llamado Charcón del Flamenco. El espacio se extiende entre Roquetas y El Ejido, protegido como reserva natural desde 1989, y frente a la costa esconde una pradera de posidonia. Si vas en verano, ve temprano. Hay poca sombra.
Castillo de Santa Ana
Uno de los sitios imprescindibles que ver en Roquetas de Mar es el Castillo de Santa Ana, una fortificación de origen del siglo XVI y, por fuera, es una pasada. Se levantó como torreón para proteger la producción de sal de los ataques de piratas y fue creciendo con murallas hasta convertirse en castillo. El que ves hoy es una reconstrucción de 1997, fiel al original, que se vino abajo con el terremoto que asoló la ciudad en 1804.

Está en pleno centro, junto a la playa de la Bajadilla y a un paso del faro urbano. La entrada es gratuita y se puede visitar por dentro; en su patio se montan conciertos y exposiciones durante el verano. Desde las terrazas se sacan las mejores vistas del pueblo, y en días claros la mirada llega hasta Cabo de Gata. Aunque solo lo veas desde fuera, ya merece el rodeo.
Faro del Sabinar
Dentro del mismo paraje, camino de Los Cerrillos, está el Faro del Sabinar. No es el faro del casco urbano; es el que se alza en plena reserva, entre Roquetas y El Ejido. Su torre mide 32 metros y es la más alta de la provincia de Almería. Sigue en activo. Se inauguró en 1926 tierra adentro, porque el faro anterior había quedado demasiado expuesto al mar. Toma su nombre de las sabinas de la duna que lo protege, y se llega andando o en bici desde el interior del parque.
Paseo marítimo
El paseo marítimo de Roquetas es el más largo del litoral almeriense. Arranca junto al castillo y el faro urbano y baja hacia el sur pegado a la costa, pasando urbanización tras urbanización, hasta las cercanías de Punta Entinas-Sabinar. Es el sitio donde se junta la gente al atardecer, cuando afloja el calor y se llenan las terrazas. Cerca queda el puerto, con actividad pesquera y alquiler de motos de agua o de tablas de paddle surf.
Visitar Almería
Almería capital está a unos 24 kilómetros, veinte minutos en coche, y da para una mañana o una tarde entera. El plato fuerte es la Alcazaba, una de las fortalezas árabes más grandes de España, encaramada en un cerro sobre la ciudad, con vistas al puerto y a la bahía. Muy cerca está la Catedral de la Encarnación, gótica y del siglo XVI, con aspecto de fortaleza porque se construyó también para defenderse de los ataques berberiscos. Si el tiempo te lo permite, es la mejor escapada cultural desde Roquetas.
Aquarium Costa de Almería
El Aquarium Costa de Almería, en la avenida Reino de España, es el plan de interior más socorrido si viajas con niños. Está organizado en siete áreas temáticas que siguen el ciclo del agua, desde los peces tropicales hasta los fondos rocosos y las especies oceánicas. Verás tiburones toro y pirañas repartidos en una decena de acuarios, entre otras muchas especies. Abre todos los días desde las diez de la mañana. Se agradece cuando aprieta el sol y apetece un rato a cubierto.
La plaza de toros de Roquetas de Mar
La plaza de toros, el llamado coso salinero, se inauguró en 2002 y tiene aforo para cerca de ocho mil personas. Por su ruedo han pasado nombres conocidos del toreo, y el momento grande del año es la Feria de Santa Ana, a finales de julio. Tenga o no interés la lidia para ti, dentro hay un museo taurino con exposiciones, y el primer domingo de cada mes el recinto acoge un rastro de antigüedades y segunda mano que está bien para curiosear un rato.
MarioPark
Justo al lado del acuario está MarioPark, el parque acuático de Roquetas. Toboganes kamikaze, piscina de olas y pistas para tirarse en flotador: el plan clásico de verano para gastar la energía de los niños, y de los no tan niños. Tiene zonas amplias de tumbonas y sitios para comer algo sin salir. Abre solo en temporada alta, más o menos de mediados de junio a principios de septiembre, así que cuéntalo si viajas fuera de esas fechas.
Parque Municipal Andrés Segovia
En Aguadulce, sobre la avenida Carlos III, queda el Parque Municipal Andrés Segovia. No es una gran atracción, pero cumple: unas dos hectáreas de sombra con pinos, palmeras y eucaliptos, un pequeño lago rodeado de palmeras y un par de zonas de juegos infantiles. Es el típico sitio para dejar respirar a los niños una tarde, tomar algo en el kiosco los fines de semana y descansar un rato del sol y de la playa. Está bien comunicado y es accesible.
Cómo organizar la visita
Roquetas se organiza fácil porque casi todo cae en dos frentes. Uno es el entorno del castillo: allí tienes el Castillo de Santa Ana, el faro urbano, el puerto, la playa de la Bajadilla y el arranque del paseo marítimo, y lo ves todo andando en una mañana. El otro es la zona sur, la de naturaleza, con el Parque Natural de Punta Entinas-Sabinar, el Faro del Sabinar y la playa de Los Cerrillos; reserva medio día para esta parte y ve a pie o en bici, con agua encima porque hay poca sombra.
Las playas urbanas (Serena, Las Salinas, Aguadulce) las intercalas cuando quieras cortar el día. Si viajas con niños, junta el Aquarium y MarioPark, que están pegados, y deja el Parque Andrés Segovia de Aguadulce para el final de la tarde. Almería capital pide su propia media jornada.
Con un fin de semana te da para los imprescindibles. Si vas muy justo de tiempo, yo priorizaría las playas, el castillo y un paseo por el parque, y me saltaría el centro comercial, que es prescindible.
Lo que yo repetiría
Si me preguntas qué ver en Roquetas de Mar sin rodeos, te diría que vengas por la playa y que no te vayas sin pisar el sur. Mis imprescindibles reales son Los Cerrillos y Las Salinas entre las playas, el paseo por Punta Entinas-Sabinar y el Castillo de Santa Ana, que por fuera es una pasada. Lo demás está bien y rellena un fin de semana, pero es lo de arriba lo que repetiría sin pensarlo. Roquetas no es un pueblo de callejear con encanto: es un buen campamento base con mar, dunas y algo de historia, y como tal cumple de sobra.