¿Qué ver en Cagliari? Todas las joyas ocultas de esta ciudad italiana

Mucha gente aterriza en el aeropuerto de Elmas, recoge el coche de alquiler y sale de Cagliari directa hacia las playas del sur sin pisar el centro. Me parece un error. La entrada en coche tampoco ayuda, con circunvalaciones, avenidas anchas, tráfico y bastante ruido, y la primera impresión puede ser regular. Pero en cuanto aparcas y subes al barrio de Castello la ciudad cambia por completo, con calles estrechas y miradores sobre el puerto. Esta lista de qué ver en Cagliari está pensada para quien duda si la capital sarda merece algo más que una noche de paso.

Yo le daría dos días. Uno para los barrios históricos, que están pegados y se recorren a pie, y otro para la costa, porque el Poetto y la Sella del Diavolo quedan a diez minutos del centro. Mientras estés en la ciudad deja el coche aparcado, porque las calles son estrechas y encontrar sitio gratis cuesta. Lo necesitarás para las escapadas de los alrededores, que piden algún día más.

Castello, el barrio que se sube en ascensor

Castello es la ciudad amurallada que levantaron los pisanos en el siglo XIII sobre una roca. Si tienes que decidir qué ver en Cagliari con una sola mañana, casi todo está aquí arriba, y la forma más cómoda de subir es por el Bastión de Saint Remy.

Bastión de Saint Remy y la terraza Umberto I

Para mí es lo mejor de la ciudad y el sitio por donde empezaría. La escalinata doble que arranca en Piazza Costituzione es espectacular. Sube por una galería cubierta y desemboca bajo un arco en la terraza Umberto I, desde donde se ve el puerto con el golfo detrás.

Se construyó a caballo entre los siglos XIX y XX sobre las murallas antiguas, y hubo que rehacerlo tras los bombardeos de 1943. Ve al atardecer, cuando la piedra clara cambia de color y la terraza se anima hasta tarde con el bastión iluminado. Si las escaleras te dan pereza, hay ascensor desde la plaza.

Catedral de Santa María, mejor por dentro que por fuera

La fachada se añadió en el siglo XX con un aire a las iglesias de Pisa y es lo menos interesante del edificio. Lo bueno está dentro, y ahí me encantó. El interior es barroco y está decoradísimo, con mármoles, techos pintados y capillas a ambos lados, una pisana y otra aragonesa.

Fíjate en los dos púlpitos junto a la puerta. Eran uno solo, traído desde la catedral de Pisa en el siglo XIV, y se partió en dos durante una reforma barroca. Los leones que lo sostenían están ahora en la escalera del altar.

No salgas sin bajar al Santuario de los Mártires, la cripta excavada en la roca bajo el presbiterio, con tres salas llenas de pequeñas esculturas dedicadas a los mártires cuyas reliquias guarda. Es preciosa, y tanto la catedral como la cripta son gratis.

Torres de San Pancrazio y del Elefante

Las dos torres pisanas de principios del siglo XIV dibujan el perfil de Castello desde cualquier punto de la ciudad. San Pancrazio, de 1305, es la más alta con unos 36 metros y vigilaba la entrada norte. La del Elefante es dos años posterior y debe su nombre a un pequeño elefante de mármol esculpido en una de sus caras. Curioso buscarlo desde la calle.

Las dos tienen tres lados de piedra caliza blanca y el cuarto abierto hacia el barrio, de modo que se ven los pisos de madera por dentro. Se puede subir por las vistas, aunque han pasado temporadas cerradas, así que compruébalo antes de contar con ello.

Ciudadela de los Museos y los Gigantes de Mont’e Prama

Cualquier lista de qué ver en Cagliari incluye la Ciudadela, pero si solo vas a entrar en un museo, que sea el Arqueológico Nacional. Está en Piazza Arsenale, dentro del antiguo arsenal militar, y reúne lo mejor de la Cerdeña nurágica, con los pequeños bronces que aquí llaman bronzetti y varias estatuas de los Gigantes de Mont’e Prama, guerreros y arqueros de piedra encontrados en Cabras. Me pareció muy recomendable incluso para quien no es de museos.

En el mismo complejo están la Pinacoteca Nacional, con retablos de los siglos XV y XVI, la colección de ceras anatómicas de Clemente Susini, que impresiona a los aprensivos, y el pequeño museo de arte siamés Cardu. Hay entrada combinada. Yo dejaría estos para un segundo día o para una tarde de calor.

Piazza Palazzo y el Palazzo Viceregio

Junto a la catedral se abre Piazza Palazzo, con la fachada verde del Palazzo Viceregio, donde vivieron los virreyes españoles y después los Saboya, que se refugiaron aquí con su corte entre 1799 y 1814. Algunas salas se visitan y acogen exposiciones y conciertos. Al lado queda el Palazzo di Città, el antiguo ayuntamiento, convertido en sala de exposiciones.

La plaza se ve en un rato. Bajando unos escalones hasta Piazza Carlo Alberto tienes buen ángulo para una foto de la catedral y del palacio juntos.

¿Atardecer en el Bastione di Santa Croce?

Si Saint Remy está lleno, el Bastione di Santa Croce es la alternativa para la puesta de sol, más tranquila y orientada al oeste, sobre los tejados de Stampace. Callejeando por las murallas hasta allí te cruzarás con la Porta dei Leoni, una de las puertas antiguas del recinto. Bonito para terminar la jornada en Castello.

La Marina, entre el puerto y Via Roma

Bajando de Castello hacia el mar llegas a la Marina, el antiguo barrio de pescadores y comerciantes, hoy casi todo peatonal y lleno de bares y restaurantes. A la hora de organizar qué ver en Cagliari, guárdala para la tarde, que es cuando más ambiente tiene.

Via Roma y los soportales del Palazzo Civico

Via Roma corre frente al puerto con una fila de edificios con soportales y fachadas elegantes, y me gustó mucho recorrerla de punta a punta. El que más llama la atención es el Palazzo Civico, el ayuntamiento de principios del siglo XX, con una fachada blanca muy trabajada. Quedó destruido en 1943 y se reconstruyó tal como era. El interior solo se visita con cita previa, así que yo me conformaría con verlo por fuera.

Piazza Yenne

Es la plaza más animada de la ciudad y la que mejor encaja con lo que más me gusta hacer en un viaje, sentarme en una terraza a tomar algo mirando fachadas de colores. Al caer la tarde, sobre todo en fin de semana, se convierte en el punto de reunión de medio Cagliari, con la Torre del Elefante asomando por encima.

Si dudas qué hacer en Cagliari a la hora del aperitivo, siéntate aquí.

Callejear la Marina entre Sant’Eulalia y Sant’Agostino

Detrás de Via Roma el barrio es una red de calles estrechas con iglesias pequeñas que aparecen sin avisar. Sant’Agostino, de finales del siglo XVI, es de las pocas iglesias renacentistas de Cerdeña, y Sant’Eulalia tiene museo propio. Para compras, Via Manno es la calle comercial.

Un apunte práctico. Los imanes y recuerdos de las tiendas de las calles interiores salen bastante más baratos que en los puestos de las zonas más turísticas, así que no compres en el primero que veas.

Stampace y la subida a Buon Cammino

Stampace, al oeste de Castello, es el barrio más antiguo y el que guarda los restos romanos y las mejores iglesias barrocas. Mucha gente lo salta al elegir qué ver en Cagliari, y es una pena. Desde Castello se llega saliendo por la Porta Cristina y bajando por el Viale Buon Cammino, con buenas vistas del barrio.

Anfiteatro romano, excavado en la roca

Me pareció muy interesante. Lo excavaron en la ladera de una colina en el siglo II y llegó a reunir a unas 10.000 personas para luchas de gladiadores y ejecuciones públicas. Durante siglos se usó como cantera, así que no está entero, pero desde la parte alta de Via Anfiteatro se reconocen bien las gradas y la forma de la arena.

El acceso al interior ha estado limitado por obras durante temporadas largas, de modo que mira si se puede entrar antes de ir. Aunque no puedas, verlo desde fuera ya compensa el paseo. En la misma zona están la necrópolis fenicio púnica de Tuvixeddu y los restos de la Villa di Tigellio, para quien quiera seguir con la arqueología.

Iglesia de San Michele y su sacristía

Es la mejor iglesia barroca de Cerdeña y por dentro no queda un rincón sin decorar. La levantaron los jesuitas en la segunda mitad del siglo XVII, y delante tiene un pórtico con un púlpito desde el que, según cuentan, habló Carlos V. Lo que más me gustó fue la sacristía, con frescos de Giacomo Altomonte y muebles de madera taraceada.

El horario es corto. Por la mañana suele haber que pedir cita y por la tarde coincide con las misas, así que organiza la visita pensando en eso o te quedarás en la puerta.

Cripta de Santa Restituta

Curiosa. Es una cueva natural que fue cantera, almacén de ánforas, lugar de culto de los primeros cristianos y, ya en la Segunda Guerra Mundial, refugio antiaéreo, y todavía se leen en las paredes nombres que dejaron quienes se escondieron dentro. La entrada ronda los 2 € y se ve rápido. Justo antes, en lo alto de una escalinata, está Sant’Anna, reconstruida tras los bombardeos, y un poco más allá la iglesia de Sant’Efisio, dedicada al patrón de la ciudad.

Orto Botanico, solo si buscas sombra

No lo pondría entre lo esencial. Es pequeño, algunos estanques están descuidados y la colección es desigual. Lo mejor son la zona de cactus y suculentas y los ficus gigantes, y conserva una cisterna romana. Si un día de calor necesitas un rato a la sombra entre San Michele y el anfiteatro, cumple. La entrada ronda los 4 €.

Villanova y el mercado de San Benedetto

Villanova se extiende al este, a los pies del Bastión de Saint Remy, y es el barrio con menos turistas. Suele quedarse fuera cuando alguien reparte qué ver en Cagliari en un solo día, pero es donde mejor se ve cómo vive la ciudad, y por eso también es buena zona para dormir.

Las calles de Villanova

Aquí no hay grandes monumentos y tampoco hacen falta. Son calles estrechas de casas bajas, algunas en cuesta o con escalones, con plantas y flores en las puertas. Bonito para pasear sin plan. Si entras en alguna iglesia, que sean San Giacomo o San Domenico, por sus claustros. En Via San Saturnino hay arte urbano en las fachadas y el centro cultural EXMA suele tener exposiciones.

Mercado de San Benedetto

Me gustó mucho. Es uno de los mercados cubiertos más grandes de Italia, con pescado, marisco, carne, fruta y productos sardos, pero los puestos de quesos son lo mejor y es fácil acabar probando varios pecorinos antes de decidirte. Es el sitio para comprar algo de comer que llevarte a casa.

Abre de lunes a sábado solo por la mañana. Si alguna mañana no sabes qué hacer en Cagliari, ven sin desayunar.

Basílica de San Saturnino bajo su cubierta de cristal

Queda a trasmano de casi todo y la visita poca gente. Es una de las iglesias más antiguas de Cerdeña, levantada en el siglo V sobre una necrópolis romana donde estaba enterrado el santo. Parte de sus piedras acabaron en la catedral y los bombardeos de 1943 dañaron lo que quedaba, así que hoy la protege una estructura de acero y cristal. Curiosa, gratuita y fácil de encadenar con Bonaria, que está cerca.

Galleria Comunale en los Giardini Pubblici

Interesante si te gusta el arte del siglo XX. Está en los Giardini Pubblici, en la subida a Castello por Viale Regina Elena, y expone la colección Ingrao, con obras de Boccioni y Morandi, junto a artistas sardos como Maria Lai o Costantino Nivola. Encaja bien justo antes de entrar en la Ciudadela de los Museos.

Bonaria, Monte Urpinu y San Michele, fuera del centro

Estos tres quedan fuera del recorrido a pie por los barrios. Bonaria se alcanza andando desde la Marina siguiendo el puerto hacia el este, y para Monte Urpinu y San Michele lo práctico es el bus o el coche. Si vas justo de tiempo, de esta parte de qué ver en Cagliari me quedaría solo con Bonaria.

Santuario y Basílica de Bonaria

En lo alto de la colina hay dos fachadas juntas. La pequeña es el santuario gótico del siglo XIV y la grande, la basílica neoclásica que se empezó en 1704 y se consagró en 1926. Dentro del santuario está la Virgen que, según la leyenda, llegó por mar en 1370 dentro de una caja que solo pudieron abrir los frailes mercedarios. Es la patrona de Cerdeña y los marineros todavía le rezan.

Lo que más me gustó fue la vista desde la explanada, con el golfo delante y Castello al fondo. Muy recomendable por eso aunque la iglesia no te interese. A los pies queda el cementerio monumental, que dejó de usarse en 1968 y también se visita.

Monte Urpinu y su mirador

Es el gran parque de la ciudad, una colina de pinos con estanques donde se ven cisnes, tortugas y pavos reales sueltos. Subiendo por los caminos llegas al mirador de la estatua de San Francisco, con vistas sobre el centro, las salinas y el Poetto hasta la Sella del Diavolo. Bonito. Si viajas con niños y te preguntas qué hacer en Cagliari una tarde tranquila, aquí aciertas.

Castello di San Michele

La fortaleza del siglo XIV corona una colina al noroeste y hoy funciona como centro de arte con exposiciones. Interesante, pero conviene saber que del castillo original solo quedan un par de torres y parte de la muralla, y el resto se reconstruyó imitando el aspecto antiguo. Yo solo iría con tiempo de sobra o si coincide con una exposición que te tire.

Poetto, la Sella del Diavolo y las salinas

La costa queda al sureste del centro y hay buses desde Piazza Matteotti, junto a la estación, así que el coche no hace falta. Es lo que justifica quedarse un segundo día.

Playa del Poetto

El Poetto siempre aparece cuando se habla de qué ver en Cagliari, y merece la pena por tenerlo tan a mano, pero no esperes la playa más bonita de Cerdeña. Son unos 7 kilómetros de arena desde la Sella del Diavolo hasta Quartu Sant’Elena, con aguas poco profundas, chiringuitos y un paseo para caminar o ir en bici.

El problema es que es estrecha y en muchos tramos las concesiones lo ocupan casi todo con tumbonas. En fin de semana y en temporada alta cuesta encontrar hueco para la toalla. Mi consejo es alejarte del principio, donde hay menos servicios, menos gente y más sitio para aparcar.

Subir a la Sella del Diavolo

Si me preguntan qué hacer en Cagliari fuera de los monumentos, digo esto. Fue de lo que más me gustó del viaje. El sendero sale de Calamosca, está bien señalizado y es fácil, con unos 4 kilómetros y unos 160 metros de desnivel. Arriba las vistas del Poetto y de las salinas de Molentargius son una pasada.

Lleva agua y algo de comer, y en verano evita las horas centrales. Si te quedas con ganas, cerca arranca otro sendero más largo, de unos 8 kilómetros, hasta el Fortino di Sant’Ignazio, un fuerte de 1792 del que queda poco, junto a un faro y una torre de vigilancia.

Calamosca y Cala Fighera

Si el Poetto se te queda grande, estas dos calas al otro lado de la Sella son más pequeñas y tienen el agua más clara. Calamosca tiene bus desde el centro y la torre del mismo nombre encima. A Cala Fighera, que es nudista, hay que llegar caminando un poco.

Por aquí pasan también las excursiones en barco con paradas para hacer snorkel, una buena respuesta a qué hacer en Cagliari si quieres ver la costa desde el agua.

Flamencos en Molentargius

El Parque Natural de Molentargius ocupa unas 1.600 hectáreas de lagunas y antiguas salinas entre Cagliari y Quartu, justo detrás del Poetto, y es el sitio para ver flamencos rosas. La entrada es gratuita y lo práctico es alquilar una bici en el edificio Sali Scelti y recorrer los senderos.

Entra por el lado del Poetto, porque desde el centro es fácil perderse. Y lleva prismáticos, que los flamencos son tímidos y se ven de lejos. Al amanecer y al atardecer vuelan en grupo, y es el mejor momento para ir. Muy recomendable si te gusta la naturaleza.

Escapadas desde Cagliari en coche

La ciudad funciona bien como base para el sur de la isla. Cuando ya tengas resuelto qué hacer en Cagliari dentro de la ciudad, estas cuatro escapadas piden coche o excursión organizada y medio día como mínimo cada una.

Nora, Pula y Chia

Las ruinas romanas de Nora están junto al mar, cerca de Pula, y son la escapada más cómoda hacia el suroeste. Muy recomendable si te gustó el anfiteatro. Puedes combinarla con las playas de Chia, más al sur, y dedicarle el día entero.

Villasimius, Cala Giunco y las calas del este

Hacia el este, la carretera de la costa pasa por calas como Cala Regina, Mari Pintau o Solanas, a entre 30 y 40 minutos, con agua cristalina y menos gente que en el Poetto. Más allá, a una hora, está Villasimius con Cala Giunco, una bahía de arena blanca y agua poco profunda que me gustó más que la playa de la ciudad.

Eso sí, en verano se llena, las tumbonas de primera línea pueden llegar a los 120 € al día y el aparcamiento es de pago. Ve pronto y con nevera.

Barumini y su poblado nurágico

Imprescindible si te interesa la Cerdeña más antigua. El poblado nurágico de Su Nuraxi, en Barumini, es el yacimiento más grande y conocido de la isla, está excavado por completo y es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Queda a una hora en coche hacia el interior. Si te gustaron los bronces del Museo Arqueológico, aquí ves cómo eran las construcciones de esa misma cultura.

San Sperate y sus murales

A unos 20 kilómetros, San Sperate es un pueblo tranquilo con las fachadas cubiertas de murales, desde escenas de la vida cotidiana hasta obras que recuerdan a Dalí, y caballos de hierro en plena calle. Curioso y fotogénico, para medio día como mucho.

Mi ruta de un día por Cagliari

Con un solo día, yo empezaría temprano subiendo la escalinata del Bastión de Saint Remy, entraría en la catedral y bajaría a su cripta, y dedicaría lo que queda de mañana al Museo Arqueológico. Comería en Castello o en Villanova y por la tarde bajaría a la Marina para callejear sin rumbo hasta acabar en una terraza de Piazza Yenne.

Si tienes un segundo día, guárdalo para subir a la Sella del Diavolo por la mañana y bañarte después en el Poetto. Con eso tienes lo esencial de qué ver en Cagliari, y los días que sobren se van a las escapadas.

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