¿Qué ver en Beziers? Te contamos todos lugares imperdibles de esta ciudad

La catedral de Béziers se ve desde la carretera mucho antes de entrar en la ciudad, encaramada a una colina que queda unos 60 metros por encima del río Orb. Mucha gente se queda con esa imagen, para en las esclusas de Fonseranes, hace la foto del puente y sigue hacia Montpellier o Narbona. Es un error de cálculo. Cuando repasas con calma qué ver en Béziers salen una catedral fortificada con una torre a la que se puede subir, un mercado de hierro del siglo XIX, un casco antiguo que se recorre cuesta abajo hasta el río y un tramo del Canal du Midi con dos de sus obras más curiosas a un paseo del centro.

Mi recomendación es darle un día entero. Con eso ves el centro, bajas al Orb y llegas andando al canal sin ir con la lengua fuera. Si quieres sumar algún museo, un paseo en barco o una escapada a la costa, el segundo día ya tiene sentido. Y si buscas qué hacer en Béziers más allá de los monumentos, el canal y el mercado dan juego para una tarde entera. Organizo la guía como la recorrería, de arriba abajo, porque Béziers se entiende bajando. Si vienes en coche, la decisión es fácil. Al otro lado del Pont Vieux hay un aparcamiento gratuito y desde ahí entras a pie cruzando el puente.

La parte alta, entre la catedral y el mercado

Todo lo de este bloque cabe en un radio pequeño y se hace a pie en una mañana. Conviene empezar aquí porque el mercado cierra pronto.

Catedral de Saint-Nazaire, mejor si subes a la torre

Por fuera parece más un castillo que una iglesia. Tiene almenas, torreones y ese aire de fortaleza que se repite en las catedrales del País Cátaro, porque la que ves se levantó en estilo gótico después de que los cruzados destrozaran la anterior en 1209. Para mí es lo primero de la lista de qué ver en Béziers.

La entrada es gratuita, así que entra sin pensarlo. Dentro merecen la pena el órgano del siglo XVII, las pinturas murales del XIV y el claustro gótico, que se quedó a medio terminar y está en el lado opuesto a la puerta, fácil de pasar por alto.

Lo que de verdad hay que hacer es subir a la torre. Es una escalera de caracol estrecha y arriba el espacio es reducido, pero desde ahí se ven el Pont Vieux, el río y el canal. Si vas por la tarde, no lo dejes para el final, porque cortan la subida antes de que cierre la catedral.

Jardin des Évêques

Justo debajo de la catedral, metido por un callejón estrecho que sale por detrás, está este jardín pequeño que hace de mirador. Desde él se ve la llanura del Orb y, en días claros, hasta el Mediterráneo. Muy recomendable y se ve en un momento, así que encájalo nada más salir de la catedral, antes de bajar hacia el mercado.

La Madeleine, la iglesia de 1209

Aquí pasó lo peor de la masacre. El 22 de julio de 1209 muchos vecinos se refugiaron en esta iglesia románica pensando que estarían a salvo y los cruzados le prendieron fuego con ellos dentro. Décadas antes, en 1167, los propios habitantes habían matado en ella a su vizconde, Raimundo Trencavel.

Por fuera no impresiona como la catedral, pero me gustó mucho, y saber lo que ocurrió cambia la forma de mirarla. Si lo que te mueve a buscar qué ver en Béziers es la historia cátara, esta iglesia pesa tanto como la catedral. Está en una plaza pequeña a pocos pasos del mercado, así que va en el mismo paseo.

Les Halles, mejor por la mañana

El mercado cubierto es de 1891, una estructura de hierro muy bonita levantada donde en la Edad Media estaba la iglesia de Saint-Félix. Después de su rehabilitación, los espectadores del informativo de TF1 lo eligieron en 2025 como el mercado más bonito de Francia.

Muy recomendable. Si te preguntas qué hacer en Béziers a la hora de comer, aquí está la respuesta, porque dentro hay puestos de producto fresco donde sentarse a picar algo. Ve por la mañana, que cierra pronto, y ten en cuenta que los lunes no abre.

Plazas del Forum, la Révolution y Saint-Cyr

Callejear por el casco antiguo siempre es un buen plan, y en Béziers las calles estrechas acaban casi siempre en una plaza pequeña con casas de piedra y postigos de madera. La del Forum ocupa el sitio del antiguo foro romano y tiene delante el ayuntamiento, un edificio de 1729. Es la que elegiría para tomar algo en una terraza mirando su fachada, y ahí mismo está la oficina de turismo.

Curiosa la estatua de la plaza Saint-Cyr, que representa al primer obispo de la ciudad sujetando su propia cabeza. En la de la Révolution fíjate en la fuente del centro, que estuvo en su día en el claustro de la catedral.

¿Has visto ya los trampantojos?

Repartidos por el centro hay 16 murales pintados en trampantojo y algunos engañan de verdad. El de la plaza de la Révolution, con vecinos asomados a una fachada en la que no hay nadie, es el más fácil de encontrar. La oficina de turismo tiene un itinerario para verlos todos, aunque yo no haría la ruta completa. Prefiero ir fijándome en los que salen al paso, y alguno queda bien para una foto.

Bajando al Orb por las pasarelas

Hay un truco para bajar al río sin destrozarte las piernas. Bordeando la catedral sale una escalera hacia un mirador, desde ahí unas pasarelas de madera llevan hasta un ascensor que te deja junto al Orb, y el mismo camino sirve para volver a subir.

Pont Vieux y la foto desde el jardín Emile Aïn

Espectacular. El puente de piedra en primer plano y la catedral coronando la colina forman la foto de la ciudad, la que sale en todas las guías. Si tuviera que quedarme con una sola imagen de qué ver en Béziers, sería esta.

Es del siglo XII, tiene 19 arcos y hasta 1858 fue el único paso para cruzar el Orb y entrar o salir de la ciudad. Para sacar bien la imagen hay que separarse un poco. El mejor encuadre está en el mirador del jardín Emile Aïn, aunque desde la misma orilla del río también queda muy bien.

Crúzalo a pie aunque no tengas nada que hacer al otro lado.

Iglesia de Saint-Jacques y su jardín mirador

Fuera del recinto medieval, en un alto, queda una de las iglesias más antiguas de la ciudad, románica y con un ábside bonito. Sobrevivió a la Revolución convertida en taller de bayonetas. Lo mejor es el jardín, gratuito, con otra de las mejores vistas de la llanura con la catedral al fondo. Si vas con el tiempo justo y tienes que decidir qué hacer en Béziers en pocas horas, es la parada que recortaría de este bloque.

Jardín de la Plantade y molino Cordier

Desde el Pont Vieux sale un paseo corto por la orilla que en unos diez minutos te planta en el jardín de la Plantade y el antiguo molino. Su historia es curiosa. En 1827 un ingeniero autodidacta llamado Cordier metió una máquina de vapor dentro de un molino medieval para subir el agua del río hasta una cisterna frente a la catedral. Interesante, y el camino por la orilla ya justifica la desviación.

El Canal du Midi a las afueras

Las esclusas quedan a un kilómetro del Pont Vieux y se llega andando por la otra orilla. Si no te apetece caminar, el tren turístico que sale de la explanada de la catedral hace una parada junto a ellas.

Las nueve esclusas de Fonseranes

Una pasada, sobre todo si coincides con un barco subiendo o bajando. Pierre Paul Riquet, nacido en Béziers, diseñó esta escalera de agua en el siglo XVII para salvar 21,5 metros de desnivel en unos 300 metros de canal. Las llaman las nueve esclusas, aunque en realidad son ocho cámaras con nueve puertas, y desde que se abrió el puente canal del Orb solo se usa una parte del conjunto.

El entorno está bien preparado, con aparcamiento, pasarelas junto a las cámaras y un sendero botánico. No vayas con prisa, porque ver una maniobra completa lleva su rato. De todo lo que entra en una lista de qué ver en Béziers, es lo que mejor explica que esta sea una ciudad del canal, y el Canal du Midi entero es Patrimonio de la Humanidad.

Puente canal del Orb, barcos sobre el río

Brutal. El Canal du Midi cruza el Orb por encima, así que ves barcos navegando sobre un puente mientras el río pasa por debajo. Se abrió en 1858, casi dos siglos después que el canal, para que las embarcaciones dejaran de cruzar el río a nivel, algo complicado con las crecidas y las sequías.

Se puede subir al puente y caminar por el borde, con el agua del canal a un lado y el río abajo, y es la mejor forma de entender la obra. Está a un paseo de las esclusas, así que hay que verlos juntos. Para mí es lo más curioso de Béziers.

Puerto Nuevo y camino de sirga

Junto al puente canal está el Puerto Nuevo, del siglo XIX, con barcos amarrados en sus muelles. Bonito, aunque es más un paseo tranquilo que una visita. Desde aquí el camino de sirga sigue el canal y se puede recorrer a pie o en bici, viendo pasar los barcos de alquiler sin licencia. Si buscas qué hacer en Béziers una tarde de buen tiempo, este paseo es de lo más agradable.

Allées Paul Riquet y el Béziers del siglo XIX

De vuelta en la parte alta, la ciudad cambia de tono al llegar al bulevar. Este bloque lo dejaría para la tarde y la noche.

Allées Paul Riquet

El paseo ocupa el lugar de los antiguos fosos de la muralla, derribada en el siglo XIX, y hoy es el salón de la ciudad. Me gustó mucho para sentarme en una terraza bajo los plátanos y ver pasar a la gente, y si me preguntas qué hacer en Béziers al caer la tarde, mi respuesta es esa. Curiosa la estatua de Riquet, que mira hacia el oeste, en dirección a Toulouse, donde está enterrado. Si vienes en coche, no aparques aquí, porque la zona azul sale cara.

Teatro municipal y su arlequín

En cualquier lista de qué ver en Béziers el teatro aparece por la fachada, y con razón. Es muy bonita, con columnas de estilo griego y relieves de David d’Angers, y está al final del paseo, así que no tienes que desviarte. Rodéalo, porque en la parte de atrás, en la plaza de la Victoria, hay un trampantojo dedicado a la commedia dell’arte con un arlequín que queda bien en una foto.

Place Jean Jaurès de noche

De día es una plaza más. Merece la pena de noche, sobre todo en Navidad, cuando monta el jardín de figuras iluminadas y el mercadillo, que va de finales de noviembre a primeros de enero. Si coincides con esas fechas, es lo que más ambiente tiene en la ciudad, con casetas de vino caliente y raclette.

Plateau des Poètes y la fuente del Titán

Al otro extremo del paseo, enfrente de la estación de tren, está este jardín de estilo inglés diseñado en 1865. Si llegas en tren, es lo primero de qué ver en Béziers que te vas a encontrar. Bonito para pasear un rato a la sombra. Llama la atención la fuente del Titán, un Atlas de bronce y mármol del escultor Injalbert, y entre los árboles hay bustos de poetas occitanos.

Museo de Bellas Artes, si llueve

Ocupa dos palacetes del centro, el Hôtel Fayet y el Hôtel Fabrégat, y los edificios son casi tan interesantes como la colección, que guarda obra de Injalbert, nacido en la ciudad. No lo pondría por delante de nada de lo anterior, pero si te toca un día de lluvia es la mejor alternativa, y la entrada es barata.

Escapadas a menos de una hora

Con un segundo día y coche, Béziers funciona bien como base. Estas son las que me parecen más interesantes.

Oppidum d’Ensérune y túnel de Malpas

A menos de 15 kilómetros está este antiguo poblado galorromano en lo alto de una colina. Fuera de la lista estricta de qué ver en Béziers, es la escapada más cercana y la que más me convence. Muy recomendable, más por las vistas que por las ruinas. Desde arriba se ve el antiguo estanque de Montady, desecado y dividido en parcelas que dibujan una especie de sol. Al pie de la colina, el Canal du Midi atraviesa el monte por el túnel de Malpas.

Narbona

Merece la pena y es la escapada más fácil, porque en tren está a un cuarto de hora y hay bastante frecuencia. Mucha gente lo hace al revés, se aloja allí y viene a Béziers a pasar el día, y las dos ciudades se complementan bien. Para organizarla, aquí tienes qué ver en Narbona.

Carcasona

Muy recomendable si no la conoces. La ciudadela medieval amurallada es Patrimonio de la Humanidad y está a alrededor de una hora en coche. Ve entre semana, porque en festivos se llena. Si la vas a meter en la ruta, te dejo qué ver en Carcasona para preparar la visita.

Valras-Plage y Cap d’Agde

La costa queda a unos 20 minutos en coche. Valras-Plage es la opción más familiar, con playa de arena clara, y Cap d’Agde llama la atención por su arena volcánica oscura. Bonito si vas en verano, cuando el calor aprieta y la playa es la mejor respuesta a qué hacer en Béziers por la tarde. Fuera de temporada no la pondría por delante de Ensérune o Narbona.

Mi ruta de un día por Béziers

Si solo tuviera un día, empezaría por la catedral, con la subida a la torre incluida. Después bajaría al Pont Vieux por el ascensor, lo cruzaría y seguiría por la otra orilla hasta las esclusas de Fonseranes, que son la parte más larga de la jornada. Volvería a la parte alta para terminar en una terraza de las Allées Paul Riquet.

Esa es mi respuesta a qué ver en Béziers si solo tienes un día. Lo demás entra si te quedas a dormir.

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