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Que ver en Arinsal: rutas, paisajes y lugares imprescindibles

Por Cynthia Becerra Actualizado el 15 min de lectura

Mucha gente conoce Arinsal por las pistas de esquí y por los pubs que se llenan en invierno cuando cierran los remontes. Es verdad que tiene ese ambiente, pero como resumen se queda corto. La ruta para subir al Comapedrosa, la montaña más alta de Andorra con 2.942 metros, sale del propio pueblo. Y a pocos minutos tienes un parque natural con lagos, bosques y saltos de agua. Por eso, cuando pienso en qué ver en Arinsal, lo veo como un pueblo de montaña que funciona todo el año, también cuando no hay nieve.

El pueblo es pequeño y se recorre en un par de horas. Con medio día te da para pasear por el núcleo antiguo y subir en coche a un mirador con vistas al valle. Si te gusta caminar, guarda un día entero para una excursión de montaña. Y si te alojas aquí, con dos o tres días tienes tiempo de sobra para elegir qué hacer en Arinsal según la época y combinarlo con Pal y La Massana. Ten en cuenta que en temporada de esquí, entre noviembre y finales de abril, el pueblo se llena y por la noche hay mucho ambiente. Si buscas calma, quizá prefieras dormir en La Massana, a unos 4 kilómetros.

En este artículo 5 secciones

Lo que puedes ver en medio día en el pueblo y sus alrededores

Es la parte más tranquila de Arinsal, y para mí la mejor manera de empezar la visita. Pasea sin prisa por las iglesias y las calles antiguas, acércate a la entrada del parque para dar un paseo fácil y deja el mirador para el final, que es lo único para lo que te hará falta el coche.

Iglesia de Sant Andreu y las calles más antiguas del pueblo

La iglesia de Sant Andreu es lo primero que buscaría al llegar, porque está en pleno centro y es el punto de partida natural del paseo. Es del siglo XVII y la construyeron directamente sobre la roca, algo que me gustó mucho ver. No esperes un gran monumento. Es una iglesia sencilla de montaña que el arquitecto Cèsar Martinell restauró por completo en 1963 y 1964, y por dentro guarda una pequeña talla barroca de Sant Andreu y un retablo del siglo XVII dedicado a la Virgen del Rosario.

Desde la iglesia, acércate al río de Arinsal, que es el eje alrededor del que creció el pueblo. Junto al agua están las Moles d’Arinsal, un pequeño conjunto de arquitectura tradicional, y las casas más antiguas. Ahí se ve cómo era Arinsal antes de que llegaran el esquí y los hoteles. En una hora o dos lo tienes visto, y si solo puedes elegir una cosa de qué ver en Arinsal dentro del pueblo, que sea este paseo.

Si sigues andando unos 400 metros hacia el norte, verás otra pequeña iglesia de Sant Andreu, la del Prat del Campanar. Los aludes destruyeron dos veces la original y lo que queda es una reconstrucción del siglo XX, que solo se ve por fuera porque es privada.

Paseo fácil por el bosque y las cascadas del Parque Natural del Comapedrosa

Muy recomendable si no quieres hacer una excursión de montaña pero te apetece conocer el Parque Natural Comunal de los Valles del Comapedrosa (Parc Natural Comunal de les Valls del Comapedrosa). Es un circuito circular de algo más de un kilómetro que empieza en la zona del río Pollós y termina junto al dique de Arinsal.

Pasa por el bosque, cerca de algunos saltos de agua y por una zona de pícnic, con paneles que explican la flora y la fauna del parque. A ritmo tranquilo se hace en menos de una hora.

Si vas con niños, apúntate al juego de pistas Salva la Serenalla, que aprovecha parte del recorrido y lo convierte en una búsqueda de enigmas.

Mirador de la Roca de la Sabina (Roc de la Sabina)

Si alguien me pregunta qué ver en Arinsal sin hacer una gran excursión, le mando aquí. El mirador está a unos 1.895 metros, en la carretera de Comallempla que sube hacia las pistas, y se llega en coche. Las vistas del valle y de las montañas del parque son espectaculares. El aparcamiento es pequeño, así que los días de mucha gente puede costar encontrar sitio.

Tiene mesas de pícnic y barbacoas de obra, y es un sitio precioso para comer al aire libre. Si quieres usar las barbacoas, lleva tu propia leña. Desde arriba se ven también las huellas del gran alud que afectó a Arinsal en 1996, y es curioso identificarlas en el paisaje. Está adaptado para personas con movilidad reducida y con discapacidad visual o auditiva. Y si te quedas al anochecer, es uno de los puntos que se usan en La Massana para observar las estrellas.

Comer en una borda, los antiguos establos de piedra convertidos en restaurantes

A la hora de comer, si estás pensando qué hacer en Arinsal, busca una borda. Son antiguas construcciones de piedra, madera y pizarra donde se guardaba el ganado, y muchas se han convertido en restaurantes de cocina de montaña. Pide un trinxat, que se hace con col, patata, ajo y tocino, o una escudella si hace frío. Para lo pequeño que es, Arinsal tiene bastantes restaurantes. Y si te mueves en coche, la Borda Xixerella, en la carretera que baja de Pal hacia La Massana, es una de las que se recomiendan para comer cocina casera con vistas a la montaña.

Excursiones de montaña de un día entero desde Arinsal

Si te gusta caminar, para mí aquí está lo mejor de Arinsal. Las rutas salen del mismo pueblo o del aparcamiento de la entrada del parque, y antes de elegir una te recomiendo mirar con calma el desnivel, la duración y el tiempo que va a hacer, porque cambian mucho de una a otra.

Ruta al refugio de montaña del Pla de l’Estany

Como primera ruta de montaña de verdad me parece muy bonita, y es la que añadiría a cualquier plan de qué ver en Arinsal si te gusta caminar y quieres una primera ruta seria antes de las de mayor nivel. Uno de los caminos sube desde cerca del dique y pasa por las bordas de Les Agunes y La Coruvilla antes de llegar al Pla de l’Estany, donde hay un refugio de acceso libre. Hay versiones más largas que salen del centro del pueblo y pasan por Percanela y Les Fonts. Revisa bien la ficha de la que elijas, porque la distancia y el desnivel cambian bastante.

Excursión al refugio del Comapedrosa y al lago de las Truchas (Estany de les Truites)

De todas las excursiones, esta es la que haría si solo pudiera elegir una. El refugio guardado del Comapedrosa está a unos 2.260 metros y solo se llega a pie. A medida que subes, el paisaje no tiene nada que ver con el del fondo del valle, y muy cerca del refugio tienes el lago.

Es una ruta para gente acostumbrada a caminar por montaña, bastante más larga y exigente que los paseos de la entrada del parque. El refugio solo da servicio en la temporada de verano, así que si quieres comer o dormir allí, consulta antes las fechas de apertura. Pasar la noche en el refugio y bajar al día siguiente es una forma muy bonita de vivir la montaña sin prisas.

Desde aquí sale también la ruta hacia la cima del Comapedrosa.

Subida al pico Comapedrosa, la montaña más alta de Andorra

Subir a los 2.942 metros del Comapedrosa merece la pena si tienes experiencia en alta montaña. Pero no lo plantees como una excursión turística. Es una jornada exigente, con mucho desnivel y tramos de terreno alpino, y a principios de verano todavía puede quedar nieve arriba. Mira la previsión del tiempo y el estado del camino antes de salir, porque las condiciones cambian rápido. Si es tu primera vez en la zona, yo empezaría por el refugio y dejaría la cima para otro viaje.

Planes en la estación de esquí Pal Arinsal en invierno y en verano

Para mucha gente, la respuesta a qué hacer en Arinsal es esquiar, y es normal, pero la estación abre casi todo el año y tiene planes para todos, esquíes o no. Tiene dos zonas unidas entre sí, la de Arinsal y la de Pal. Si vas con niños, ten en cuenta que muchas de las actividades familiares están en la de Pal, a la que se sube en telecabina desde La Massana.

Telecabina de Arinsal a las pistas de esquí

Recomendadísimo si vas a esquiar, y para mí es la gran ventaja de dormir en Arinsal. Sales del hotel, coges la telecabina en el propio pueblo y estás en las pistas sin tocar el coche. Por eso merece la pena buscar alojamiento cerca de los remontes.

Si lo que más pesa en tu lista de qué ver en Arinsal es el esquí, vas a encontrar una estación familiar y tranquila, con más de 60 kilómetros de pistas, muchas fáciles y una buena escuela. Encaja muy bien a principiantes y a nivel medio, y quien hace snowboard tiene un snowpark con saltos y barandillas. El sector de Arinsal es el más alto y abierto, con pocos árboles, y cuando sopla el viento se nota. En esos días, el de Pal está más resguardado entre el bosque.

La temporada suele ir de diciembre a abril, aunque siempre depende de la nieve.

Raquetas de nieve, esquí de montaña y planes para quien no esquía

Para quien no esquía y no sabe qué hacer en Arinsal mientras los demás están en pistas, las raquetas son muy buen plan. La estación tiene más de 17 kilómetros de circuitos en seis itinerarios, desde paseos cortos hasta el del Trencalòs, que sube de 1.550 a 2.500 metros. Si no conoces la zona, la salida con guía ronda los 60 € con el material incluido. Para ir por tu cuenta dentro de la estación necesitas el Mountain Pass, un forfait más barato. Me parece curioso que, después del cierre de pistas y hasta las diez de la noche, se pueda subir con pieles por itinerarios señalizados.

Y si lo tuyo no es el deporte, con el forfait peatón puedes subir y bajar en telecabina el mismo día, desde La Massana hacia Pal o por la de Els Orriols hacia el sector de Arinsal. Es muy práctico para quedar arriba a comer con los que esquían. Los perros también pueden subir en las cabinas pet friendly y pasear por los accesos, aunque no pueden entrar en las pistas.

Tirolina, trineos y tubbing en la zona de Pal de la estación

Es de lo más divertido de la estación si vas con niños. La tirolina Big Zip, en la zona de la Caubella, ronda los 16 € y tiene muy buenas vistas. En invierno se puede tirar desde los 6 años, y en tándem con un adulto sale algo más barata por persona.

En la pista de Pedres Blanques está la zona de trineos y tubbing, con un paquete de 16 bajadas por unos 20 € el adulto. Fuera de esa zona el trineo está prohibido, así que no lleves el tuyo pensando en usarlo en cualquier pista.

Jardines de nieve y clases de esquí para niños

Para quien viaja con niños pequeños, esta es una de las grandes ventajas de Pal Arinsal. La estación tiene dos jardines de nieve para niños de 3 a 5 años, uno en la zona de la Caubella, en Pal, y otro en Comallemple, en el sector de Arinsal. Funcionan en turnos de tres horas, de mañana o de tarde, y el medio día ronda los 57 €. El forfait y el material van aparte, igual que la comida, y los niños tienen que llevar su ropa y su equipo de esquí.

Entre los 3 y los 11 años hay clases colectivas de día completo en cursos de varios días, con esquí por la mañana y juegos por la tarde, comida incluida. Puedes elegir hacerlas en Pal o en Arinsal. Para los más pequeños, desde 1 año, hay guardería en los dos sectores, aunque ahí no dan clases de esquí. Y cuando ya se defienden con los esquís, los circuitos Fun Cross, con curvas peraltadas y pequeños saltos, son muy divertidos para practicar. Están en la pista Besurt de Pal y en la Pista Nova de Arinsal.

Cenas en restaurantes de alta montaña

Me parece un plan muy bonito y diferente para una noche de invierno. En fechas señaladas, la estación organiza cenas en dos restaurantes de montaña. Al del Coll de la Botella, a 2.069 metros, se llega en coche y la cena se combina con observación de estrellas. Al del Pla de la Cot solo se llega con esquís, con raquetas o en ratrac, y el trayecto ya tiene su punto de aventura. En los dos casos hay que reservar con 24 horas de antelación.

Bici de montaña, parque de cuerdas y paseos en verano

En verano la estación cambia de cara y es muy recomendable si vas con niños. En el bosque del sector de Pal hay un parque de cuerdas con circuitos por niveles, tirolinas y puentes tibetanos, por unos 20 € el adulto. En el Pla de la Caubella hay también hinchables y una pista de tubbing.

Si te va la bici, el bike park de Pal Arinsal es una referencia para los aficionados a la bici de montaña, con más de 60 kilómetros de circuitos. Y si prefieres caminar, desde la estación salen rutas señalizadas fáciles por pistas de tierra, como el Camino de Sobirans o el del Pla de la Cot. Es una forma sencilla de sumar a tu plan de qué ver en Arinsal un poco de montaña sin mucho esfuerzo. Las actividades de verano suelen cerrar a mediados de septiembre.

Bares con música en directo para después de esquiar

Si vas en invierno y te gusta salir, la noche también cuenta cuando piensas qué hacer en Arinsal, porque el pueblo tiene bastante ambiente cuando cierran las pistas. Varios pubs programan música en directo. Dos de los más citados son The Derby Irish Pub, con billar y futbolín, y Cisco’s, un bar de cocina Tex Mex con noches temáticas a lo largo de la semana. Para una noche está bien, pero si quieres dormir tranquilo, es mejor alojarse en La Massana.

Escapadas de un día cerca de Arinsal

Si te quedas dos o tres días, merece mucho la pena salir un poco del valle. Todo queda cerca en coche, y si solo tienes tiempo para una escapada, que sea Pal.

Pueblo de Pal y su iglesia románica de Sant Climent

Para mí, Pal es el pueblo más bonito de la zona, y aunque no esté en Arinsal, no lo dejaría fuera de ningún plan de qué ver en Arinsal. Está a 1.551 metros, en la ladera soleada del valle, y mantiene su trazado medieval, con casas de piedra muy bien conservadas. Aparca en el parking gratuito de la parte baja y sube andando.

La iglesia de Sant Climent es de los siglos XI y XII y tiene un campanario lombardo precioso, de tres pisos, parecido a los de las iglesias del Vall de Boí, en Lleida. Lo que lo hace especial es su doble ventana geminada, que no verás en ninguna otra iglesia de Andorra. Por dentro suele estar cerrada. Si quieres ver la pila bautismal y el retablo barroco, reserva antes la visita en la oficina de turismo de La Massana.

Para la mejor foto, sigue por la calle de Sant Climent hasta los antiguos lavaderos, desde donde ves el pueblo con el campanario delante. Con coche, sigue luego la carretera hasta el Coll de la Botella, un puerto en la frontera con España con muy buenas vistas al valle.

Si vas con niños y buscas qué hacer en Arinsal y sus alrededores, en Pal tienes también la ruta del Bosque de los Menairons (Bosc dels Menairons). Es un recorrido circular casi llano, de unas dos horas, con juegos para descubrir dónde se esconden los menairons, unos seres diminutos de la leyenda del Pirineo. Se aparca en el borde de la carretera y el sendero está muy bien señalizado. Sin niños, no la priorizaría.

La Massana, un pueblo más tranquilo para alojarse

La Massana, la capital de la parroquia, queda a unos 4 kilómetros al sur de Arinsal y es una opción más familiar y tranquila para alojarse. De su centro sale la telecabina que sube al sector de Pal, así que desde allí también es cómodo ir a esquiar. Pásate por la oficina de turismo de la plaza de les Fontetes, donde te orientan sobre rutas, museos y eventos de la zona.

Compras en Andorra la Vella y baño termal en Caldea

Para cambiar de ambiente, Andorra la Vella y Escaldes concentran las tiendas de las avenidas Meritxell y Carlemany y el centro termal de Caldea, el balneario más famoso del país. Para una tarde de compras o un baño de agua caliente está bien, pero el ambiente urbano no tiene nada que ver con Arinsal. Yo lo dejaría para un día de mal tiempo, cuando no apetece subir a la montaña.

Qué ver en Arinsal si tienes medio día, un día o un fin de semana

Con medio día, me quedaría en el pueblo. Pasearía por la iglesia de Sant Andreu y las calles más antiguas, y subiría en coche al mirador de la Roca de la Sabina para ver el valle desde arriba. Con un día entero, añadiría la excursión al refugio del Comapedrosa y el lago de las Truchas, que para mí es lo mejor de la zona.

Con un fin de semana ya da para casi todo lo que te he contado de qué ver en Arinsal y para una mañana en Pal con su iglesia de Sant Climent. En invierno, reserva al menos un día para la estación. En verano, deja una tarde para el parque de aventura si vas con niños, o para una de las rutas fáciles si vas sin prisa.

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