La catedral de Colonia (Kölner Dom) se ve desde casi cualquier calle del centro. Aparece al fondo de las calles comerciales, por encima de los tejados del casco antiguo y al otro lado del Rin. Por eso mucha gente se queda solo con ella. Entra, hace la foto y sigue el viaje pensando que la ciudad no tiene mucho más. Entiendo la idea, pero yo me quedaría a dormir. Esta guía de qué ver en Colonia empieza por la catedral, claro, aunque lo que más disfruté estaba repartido por las plazas del casco antiguo, la orilla del río y un par de museos que me impresionaron.
Hay algo que conviene saber antes de ir. Colonia quedó casi destruida en la Segunda Guerra Mundial y gran parte del centro se reconstruyó después, así que algunas calles se parecen a las de cualquier ciudad europea. Con un día ves lo esencial, pero yo le dedicaría dos para ver los museos y pasear por el Rin con calma, y un tercero si quieres hacer una excursión. Si todavía dudas de si merece la pena visitar Colonia, ahí te cuento por qué mi respuesta fue que sí. Aquí tienes la guía completa, ordenada de lo que no me perdería a lo que puedes dejar para otra visita.
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En este artículo 6 secciones
Lo imprescindible del primer día, de la catedral al puente sobre el Rin
Esto es lo básico de qué ver en Colonia si es tu primera vez, y se recorre a pie en un día. Yo empezaría por la catedral, bajaría por las plazas hasta el río y cruzaría a la otra orilla para ver el atardecer. Si te gusta conocer la historia de cada sitio, un free tour por el casco antiguo ayuda mucho a situarse.
Catedral de Colonia, con la subida a la torre y la sala del tesoro

Me pareció una de las catedrales más espectaculares que he visto. Se empezó a construir en 1248 y no se terminó hasta 1880, y con sus 157 metros fue durante unos años el edificio más alto del mundo. La fachada oeste es tan grande que cuesta meterla entera en una foto, así que da la vuelta por fuera antes de entrar.
Lo que más se mira por dentro es el relicario de los Reyes Magos, un cofre dorado que está detrás del altar mayor. A mí me gustaron igual las vidrieras, tanto las medievales como la de Gerhard Richter, de 2007, hecha con más de once mil cuadrados de colores. La visita turística es de pago y ronda los 12 €, con entrada gratis hasta los 13 años. Para ir a misa o rezar se sigue entrando sin pagar. Merece la pena.
Ten en cuenta que la torre y el tesoro tienen entradas distintas. La torre sur son unos 533 escalones por una escalera de caracol estrecha y sin ascensor. Arriba hay rejas y la vista es buena, pero para la foto de la catedral prefiero el mirador del KölnTriangle. Ve a primera o a última hora, que es cuando hay menos grupos.
Ayuntamiento y plaza del Mercado Viejo (Alter Markt)

A menos de diez minutos andando de la catedral está el Ayuntamiento (Historisches Rathaus), que dicen que es el más antiguo de Alemania. Lo que yo miraría es la torre gótica, de 61 metros, con más de cien figuras de personajes de la ciudad repartidas por la fachada. La logia renacentista de la entrada también es muy bonita.
Por un pasaje junto a la torre llegas a la plaza que más me gustó del casco antiguo para tomarse algo en una terraza. Desde las mesas ves la torre del ayuntamiento y, por encima de los tejados, las de la catedral. En el centro está la fuente de Jan von Werth, un general que, según la leyenda local, fue rechazado por una criada.
Plaza del Heno (Heumarkt) y fuente de los duendes

Pegada a la plaza del Mercado Viejo está la plaza del Heno, más grande y con más ambiente, aunque menos bonita. La preside la estatua ecuestre de Federico Guillermo III de Prusia y de aquí salen los desfiles de carnaval. Está rodeada de bares y restaurantes, y sus terrazas son un buen sitio para parar si no sabes qué hacer en Colonia entre visita y visita.
Muy cerca, en la calle Am Hof, busca la fuente de los duendes (Heinzelmännchenbrunnen). Cuenta la leyenda de unos duendes que hacían de noche el trabajo de los artesanos de la ciudad. Un día la mujer de un sastre echó harina en el suelo para verles las huellas, y desaparecieron para siempre. Es curiosa y se ve en un momento.
Plaza del Mercado del Pescado (Fischmarkt) e iglesia de Gran San Martín
Para mí es la foto de Colonia. Bajando de las plazas hacia el río llegas a esta antigua plaza del mercado de pescado, con las casas estrechas de colores y la torre de la iglesia justo detrás. Fíjate en lo alto de las fachadas, porque todavía tienen el saliente con la polea que servía para subir la mercancía a los pisos de arriba, como en Ámsterdam.

La iglesia de Gran San Martín (Groß St. Martin) es románica, con una torre de unos 80 metros y cuatro torrecillas en las esquinas que le dan aire de castillo. Me encantó. La entrada es gratis y merece la pena verla por dentro. La cripta, con restos de la época romana, se paga aparte.
En la plaza de al lado están las estatuas de Tünnes y Schäl, dos personajes de las marionetas de Colonia, y la tradición es tocarle la mano a uno y la nariz al otro.
Museo del Perfume en la casa donde nació el agua de colonia

La colonia se llama así por esta ciudad, y aquí te explican el motivo. En la Casa Farina, justo enfrente del ayuntamiento, el italiano Giovanni Maria Farina creó el agua de colonia a principios del siglo XVIII. El Museo del Perfume (Duftmuseum im Farina-Haus) enseña la que se considera la fábrica de perfumes más antigua del mundo, con el mobiliario y los utensilios originales.
Me pareció muy recomendable, pero solo se entra con visita guiada, de unos 45 minutos. Hay pases en español y se llenan, así que resérvalo en su web con unos días de margen. Al final te dan una pequeña muestra de colonia.
Puente Hohenzollern

Cruzar el Puente Hohenzollern (Hohenzollernbrücke) a pie es de lo que más me gustó del primer día. Es un puente de tren de unos 400 metros con un paso peatonal a cada lado, y las vallas están cubiertas por decenas de miles de candados que dejan las parejas. Pasan trenes casi todo el rato, así que cuenta con el ruido.

Antes de subir al puente, para junto a la estatua ecuestre del emperador y date la vuelta. Desde ahí sale una de las mejores fotos de la catedral. Llegar andando a la otra orilla lleva unos diez minutos.
Paseo por la otra orilla del Rin (Rheinboulevard)

Al otro lado del puente empieza un paseo con escalones junto al río. Para mí es la mejor vista gratis de Colonia, con el puente y la catedral justo enfrente. Al atardecer se llena de gente sentada en los escalones mirando cómo se encienden las luces, y es el mejor momento para ir.
Para volver, yo cruzaría por el puente Deutzer (Deutzer Brücke). Desde él ves la catedral, el puente Hohenzollern y la torre de San Martín desde otro ángulo.
Mirador del rascacielos KölnTriangle

Muchas guías de qué ver en Colonia lo ponen como el mejor mirador de la ciudad, y estoy de acuerdo. El KölnTriangle es un edificio de oficinas de unos 100 metros en la orilla de Deutz, a pocos minutos del puente. Arriba tiene una terraza acristalada con vistas en todas direcciones. Se sube en ascensor y la entrada ronda los 5 €.
Tienes la catedral justo enfrente. Yo subiría al atardecer, porque con mucha luz el cristal hace reflejos en las fotos.
Cervecerías tradicionales para probar la cerveza Kölsch
Si me preguntas qué hacer en Colonia por la noche, mi respuesta es una cervecería tradicional. La Kölsch es la cerveza de la ciudad, rubia y ligera, y solo puede llamarse así si se elabora en la zona. Me gustó mucho el ritual. Te la sirven en vasos estrechos de 0,2 litros y el camarero, al que llaman Köbes, te cambia el vaso vacío por uno lleno sin preguntar. Cuando ya no quieras más, tapa el vaso con el posavasos. Por cada cerveza te apuntan una raya en el posavasos, y al final pagas según las rayas que tengas.
Früh am Dom, junto a la catedral, es la clásica. El local es enorme y laberíntico, y lo normal es entrar y sentarte donde haya hueco sin esperar a que te den mesa. Lommerzheim, al otro lado del río y cerca del KölnTriangle, es más de gente local. Para comer, pide codillo o un Halve Hahn, que pese al nombre es un panecillo de centeno con queso y mostaza.
Un segundo día para los museos, las iglesias románicas y el Rin
El segundo día lo dedicaría a uno o dos museos con calma y a bajar por la orilla del río. Elige los museos según lo que te guste, porque verlos todos no cabe en un día.
Museo del nazismo en la antigua sede de la Gestapo (EL-DE-Haus)

Si en tu lista de qué ver en Colonia solo cabe un museo, que sea este. El Centro de Documentación del Nacionalsocialismo (NS-Dokumentationszentrum) ocupa el edificio donde la Gestapo de la ciudad tuvo su sede entre 1935 y 1945. Durante la guerra se destruyó casi toda Colonia, pero este edificio apenas sufrió daños.
Lo que más me impresionó fueron las celdas del sótano. En las paredes se conservan las inscripciones que dejaron los presos, escritas con tiza o rascando el muro. En las plantas de arriba se explica cómo el nazismo entró en la vida de la ciudad. Coge la audioguía en español, porque casi toda la información está en alemán, y dedícale tiempo sin prisa.
Por la calle verás también, entre los adoquines de las aceras, pequeñas placas de metal con los nombres de vecinos judíos deportados.
Museo Ludwig de arte moderno
Pegado a la catedral, el Museo Ludwig (Museum Ludwig) es muy recomendable si te gusta el arte moderno. Tiene una de las colecciones de Picasso más grandes de Europa, mucho expresionismo alemán y arte pop de Warhol y Lichtenstein. Reserva un mínimo de dos horas y ten en cuenta que cierra los lunes. En el mismo edificio está la Filarmónica de Colonia, por si encaja un concierto en tus noches.
Museo Kolumba de arte religioso
A pocos minutos de la catedral está el Kolumba, el museo de arte del arzobispado de Colonia. Me pareció interesante sobre todo por el edificio. Lo diseñó el arquitecto Peter Zumthor encima de las ruinas de la iglesia de Santa Columba, que quedó destruida en la guerra. Por dentro caminas por una pasarela de madera por encima de las ruinas, con la luz entrando por los huecos del muro de ladrillo. Si te gusta la arquitectura, merece la pena.
Museo Wallraf Richartz de pintura
Enfrente de la Casa Farina, el Museo Wallraf Richartz (Wallraf-Richartz-Museum) merece la pena si te gusta la pintura. Va desde la Edad Media hasta el siglo XIX, y el piso que más me gustó es el de los impresionistas, con cuadros de Monet, Renoir y Cézanne. Calcula unas dos horas y media. También cierra los lunes.
Museo Romano Germánico y dónde ver su colección mientras está en obras
Colonia fue una ciudad romana y de ahí viene su nombre. Pero el Museo Romano Germánico (Römisch-Germanisches Museum), junto a la catedral, está cerrado por una reforma larga. Mientras tanto, parte de la colección se expone en la Casa Belga (Belgisches Haus), en la calle Cäcilienstraße, y la entrada ronda los 6 €.
Solo la recomendaría si te apasiona la época romana. Desde la plaza de la catedral se ve parte del gran mosaico de Dioniso a través de la cristalera.
Paseo junto al Rin hasta el Museo del Chocolate
Desde el puente Hohenzollern hacia el sur, la orilla del casco antiguo tiene un paseo bonito, con terrazas, fachadas de colores y una zona de césped junto al agua, el jardín del Rin (Rheingarten). Hasta el Museo del Chocolate (Schokoladenmuseum) son unos quince minutos andando, y es la forma más agradable de llegar.
Museo del Chocolate

Está en una península del puerto y cuenta la historia del cacao desde el principio. Tiene un pequeño invernadero con árboles de cacao y una línea de producción donde ves cómo salen las tabletas. Lo que más gusta es la fuente de chocolate de tres metros, donde te dan a probar con una oblea.
Si buscas qué ver en Colonia con niños, este es el plan más fácil. Los fines de semana se llena, así que compra la entrada por internet y ve a primera hora.
Puerto de Rheinau y los edificios con forma de grúa

Al lado del Museo del Chocolate empieza el puerto de Rheinau (Rheinauhafen), la zona más moderna de Colonia. Lo curioso son las casas grúa (Kranhäuser), tres edificios iguales en forma de L invertida que recuerdan a las grúas del antiguo puerto. Se ven en un paseo corto y hay cafeterías junto al agua para parar.
Paseo en barco por el Rin
Me gustó ver la catedral y el puente desde el agua. Los barcos salen de los muelles del casco antiguo, el paseo dura una hora y lleva comentarios grabados en español. Si dudas qué hacer en Colonia con una tarde libre, yo elegiría la salida del atardecer.
Iglesias románicas de San Gereón y Santa María del Capitolio
Las iglesias románicas son lo que más se olvida cuando se piensa en qué ver en Colonia, y es una pena. La ciudad conserva doce, reconstruidas después de la guerra, aunque con dos o tres tienes suficiente. San Gereón (St. Gereon) me pareció la más espectacular después de la catedral. Su parte más antigua es del siglo IV, con planta ovalada, y encima se levantó en el siglo XIII una de las cúpulas más grandes de la Edad Media. Por dentro fíjate en los frescos románicos, y fuera, en el parque de al lado, en una escultura de una cabeza gigante colocada boca abajo.
Santa María del Capitolio (St. Maria im Kapitol) también es muy bonita. Se entra por un pequeño claustro, y dentro lo mejor es el deambulatorio con sus arcos. Santa Úrsula y Santos Apóstoles están en el centro y puedes verlas por fuera de camino a otros sitios.
Puertas de la muralla medieval
De la muralla medieval quedan algunas puertas alrededor del centro, y son interesantes si te pillan de camino. La más imponente es la Severinstorburg, al final de la calle Severinstraße, en el barrio de Südstadt. Es una zona tranquila, con tiendas pequeñas y el parque Volksgarten cerca.

La Hahnentor está en plena Rudolfplatz, con sus dos torres, y en Navidad tiene un mercadillo alrededor. La Eigelsteintorburg es curiosa porque por fuera parece tener dos torreones, y al cruzarla te das cuenta de que es un trampantojo. La Ulrepforte se parece más a una atalaya que a una puerta. Para ir de una a otra lo más cómodo es el metro.
Calles de compras del centro y tienda de colonia 4711
La Hohe Straße sale de la plaza de la catedral y sigue el trazado de una antigua calzada romana. Enlaza con la Schildergasse, una de las calles comerciales con más gente de Alemania, donde está el edificio Weltstadthaus, con forma de ballena. Son bonitas para un paseo de compras, sin más. Muy cerca, en la calle Glockengasse, está la Casa 4711, donde es curioso ver la fuente de colonia. El nombre viene del número que los franceses le pusieron al edificio. Ten en cuenta que los domingos casi todas las tiendas cierran.
Barrios, parques y planes fuera del centro
Si te queda tiempo, estos sitios están algo más lejos y se llega en tranvía o en metro. Son buenos para ver la Colonia del día a día.
Barrio Belga
El Barrio Belga (Belgisches Viertel) me gustó mucho. Sus calles llevan nombres de ciudades belgas y giran alrededor de la Brüsseler Platz, una plaza con la iglesia de San Miguel en el centro. Hay tiendas de diseño, ropa vintage, galerías y muchas terrazas. Está a unos dos kilómetros del centro, entre la Rudolfplatz y la Friesenplatz. Para mí es la mejor respuesta a qué hacer en Colonia cuando empieza a anochecer.
Murales y arte urbano en el barrio de Ehrenfeld
Ehrenfeld fue un barrio industrial y es interesante si te gusta el arte urbano, porque hay murales en muchas fachadas. La calle Venloer Straße concentra tiendas y cafeterías, y algunas fábricas antiguas son ahora tiendas y salas de conciertos. Si no tienes tiempo de recorrerlo por tu cuenta, hay tours en bicicleta que combinan Ehrenfeld y el Barrio Belga.
Teleférico para cruzar el Rin y parque Rheinpark
Es curioso cruzar el Rin en el teleférico (Kölner Seilbahn), con la ciudad debajo. Es un plan distinto si buscas qué hacer en Colonia fuera del centro. Te deja junto al Rheinpark, un parque de unas 40 hectáreas en la orilla de Deutz, que es un buen sitio para descansar. Si vas en domingo, hay mercadillo con puestos de comida.
Zoo, jardín botánico Flora y parque de esculturas
Al norte del centro, en la orilla opuesta al Rheinpark, hay tres sitios juntos. El jardín botánico Flora (Flora und Botanischer Garten) es bonito y gratis, con miles de especies de plantas. El Zoo de Colonia (Kölner Zoo), abierto en 1860, lo dejaría para quien viaje con niños. Al lado está el parque de esculturas (Skulpturenpark Köln), también gratis, con obras de arte moderno al aire libre. Se llega en tranvía, y la vuelta se puede hacer andando junto al río con otra vista de la catedral.
Cementerio de Melaten
Me pareció curioso e interesante. El Cementerio de Melaten (Melaten-Friedhof) se abrió cuando los franceses de Napoleón prohibieron enterrar dentro de la ciudad, y se diseñó como un parque. Entre los árboles hay tumbas que son pequeñas esculturas, y allí está enterrada la familia Farina, la del agua de colonia. Se llega con los tranvías 1 y 7.
Disfruta de un Carnaval espectacular en Colonia

El carnaval empieza oficialmente el 11 de noviembre a las once y once, pero lo fuerte llega en febrero, la semana antes del miércoles de ceniza. En esas fechas la pregunta de qué hacer en Colonia se responde sola, porque media ciudad sale disfrazada. El gran desfile es el lunes de carnaval (Rosenmontag), con carrozas que lanzan caramelos y flores. Si te gusta la fiesta, merece la pena vivirlo una vez. Los hoteles se llenan y suben de precio, así que reserva con meses de antelación. Para elegir zona, te cuento dónde alojarse en Colonia según el tipo de viaje. Si lo que quieres es ver la catedral y los museos con calma, mejor otra semana.
Excursiones de un día desde Colonia
Con un tercer día, sal un poco de la lista de qué ver en Colonia y haz alguna de estas excursiones. Casi todas se hacen en tren.
Excursión a Bonn y a la casa natal de Beethoven
Bonn está a entre 20 y 30 minutos en tren y merece la pena. Fue la capital de la Alemania Occidental hasta la reunificación, y en la calle Bonngasse está la casa natal de Beethoven, convertida en museo. Los caramelos Haribo también son de aquí, y el nombre sale de Hans Riegel Bonn. Si vas en coche, combínalo con el castillo de Drachenburg (Schloss Drachenburg), en Königswinter, que tiene una arquitectura muy llamativa y vistas al Rin.
Catedral de Carlomagno en Aquisgrán
Muy recomendable. Aquisgrán está a alrededor de una hora en tren, y solo por su catedral (Aachener Dom) ya compensa el viaje. Tiene la capilla Palatina de Carlomagno y fue el primer monumento alemán declarado Patrimonio de la Humanidad, en 1978.
Paseo junto al Rin en Düsseldorf
Düsseldorf está a una media hora en tren y es bonita para pasear junto al Rin, ver los edificios de Gehry en el puerto y probar la Altbier, su cerveza oscura. Si solo tienes un día para excursiones, yo me quedo antes con Bonn o con Aquisgrán.
Palacios rococó de Brühl
A 18 kilómetros de Colonia, en Brühl, están los palacios de Augustusburg y Falkenlust (Schloss Augustusburg y Jagdschloss Falkenlust), Patrimonio de la Humanidad desde 1984. Son de estilo rococó, del siglo XVIII, y me parecieron muy bonitos por lo bien conservados que están. Los une un paseo entre jardines y bosque que se recorre gratis. El interior es de pago y cierra en temporada baja, así que compruébalo antes de ir.
Valle del Mosela y castillo de Eltz
El valle del Mosela es precioso, con pueblos pequeños y castillos como el de Eltz (Burg Eltz). Para verlo bien necesitas coche y más de un día. Lo más cómodo es alquilarlo en el aeropuerto y recorrer el río desde Coblenza hasta Tréveris. Yo lo veo más como una ampliación del viaje que como una excursión de un día.
Los sitios desde donde más me gusta ver la catedral
Empezaba diciendo que la catedral se ve desde casi cualquier calle, y al final es lo que más recuerdo de Colonia, aunque vista desde sitios distintos. Por dentro me impresionó por sus vidrieras y el relicario. Desde la plaza del Mercado del Pescado asoma detrás de las casas de colores y de la torre de San Martín. Y al atardecer, en los escalones de la orilla de Deutz, la tienes enfrente con el puente Hohenzollern iluminándose.
Si tuviera que elegir qué ver en Colonia además de la catedral, me quedaría con el Centro de Documentación del Nacionalsocialismo y con una tarde de Kölsch en una cervecería tradicional. Con eso ya habrás visto mucho más que quien entra en la catedral, hace la foto y se va.





