Pueblos bonitos cerca de Canfranc

Cada vez que salgo de Canfranc Estación hacia el sur repito el mismo gesto: miro la estación por el retrovisor, cruzo Canfranc Pueblo y en pocos minutos ya estoy decidiendo si sigo valle abajo hacia Jaca o me desvío hacia el Valle de Tena. Usar Canfranc como base tiene esa ventaja, porque todos los pueblos bonitos cerca de Canfranc que te propongo quedan a una hora de coche o menos.

El pueblo en sí se ve rápido. La Estación Internacional, inaugurada en 1928, es el motivo por el que casi todo el mundo llega hasta aquí, y aunque hoy es un hotel, el vestíbulo sigue abierto al público y entro cada vez que traigo a alguien que no la conoce. Abajo, en Canfranc Pueblo, me paro en el Puente de los Peregrinos para la foto. El resto del tiempo lo dedico a salir de excursión, que es para lo que de verdad sirve dormir aquí.

Villanúa

Villanúa está tan pegado que muchas veces ni lo planifico. Son cinco minutos bajando el valle, aparco junto al casco viejo y en una tarde lo tengo visto, con el Collarada asomando por detrás de las casas. Lo que justifica la parada es la Cueva de las Güixas, que se recorre con visita guiada y conviene reservar antes. Es de esos planes que funcionan igual de bien con niños, por las estalactitas y por las leyendas de brujas que le dan nombre.

Después bajo al puente medieval sobre el Aragón, por donde pasa el Camino de Santiago, y si me sobra luz sigo un rato el sendero hacia Castiello. Bonito y tranquilo, sin más pretensiones.

Jaca

Jaca es la escapada que más repito, en parte porque en un cuarto de hora largo ya estoy aparcando en las avenidas que rodean el centro. Empiezo siempre por la Ciudadela, la fortaleza pentagonal de finales del siglo XVI que mandó levantar Felipe II, y la rodeo entera por fuera antes de entrar. Está tan bien conservada que impresiona, y los ciervos que viven en el foso son la foto que acaba subiendo a Instagram todo el que pasa por aquí.

Luego me meto en el casco por la calle Santa Orosia hasta la Catedral de San Pedro, uno de los templos románicos más antiguos de España. Me fijo siempre en el ajedrezado jaqués de arcos y frisos, ese dibujo de tacos blancos y negros que es la seña de identidad del románico aragonés. Para rematar, me siento en una terraza de la plaza de la Catedral con algo dulce de la pastelería de los porches. Imprescindible.

Aísa, en el valle del Estarrún

Aísa es la parada tranquila de la lista. Bajo el valle del Aragón, tomo el desvío que remonta el Estarrún y en unos veinte minutos estoy aparcando en un pueblo pequeño de casas de piedra, tejados de pizarra muy empinados y chimeneas grandes. Lo recorro despacio mirando fachadas, porque el casco está muy bien conservado y los balcones de forja y madera dan para más de una foto.

Antes de irme subo a la parte alta para ver las cumbres que cierran el valle, con los 2.640 metros del Pico Aspe como techo. Curiosamente, Candanchú pertenece a este municipio, aunque esté en otro valle.

Santa Cruz de la Serós y sus chimeneas con espantabrujas

El desvío hacia San Juan de la Peña, pasada Jaca, me deja aquí en algo más de media hora. Dejo el coche en el aparcamiento de la entrada y me recibe una rotonda con una chimenea troncocónica coronada por su espantabrujas, la figura que según la creencia popular impedía a las brujas colarse por el tiro. Es el detalle que más me gusta de la arquitectura de esta zona.

La iglesia de Santa María, románica del siglo XI y con una torre cuadrada que se distingue desde la carretera, es la razón de peso, y le doy la vuelta completa para ver los detalles tallados. De los pueblos bonitos cerca de Canfranc, es el que más patrimonio tiene para su tamaño, y en una hora lo recorres.

Antes de irme subo cinco kilómetros más hasta el mirador, con los tejados del pueblo a los pies y el Pirineo al fondo, y si tengo la mañana libre sigo hasta San Juan de la Peña.

Biescas

Biescas ya está en otro valle, el del Gállego, y me lleva algo menos de una hora. Es un pueblo para pasar el día sin prisa. Callejeo por el casco viejo, con sus casas de piedra y tejados de pizarra, y acabo en una terraza de la plaza del Ayuntamiento con un vermut, viendo pasar a la gente. Lo que me hace volver es la Ermita de Santa Elena, a pocos kilómetros del centro, metida entre el río y una foz. Subo andando por el sendero de ribera y aprovecho para ver el dolmen que hay al lado, uno de los megalitos más destacados del Pirineo aragonés.

Hecho

Hecho queda en la dirección contraria, hacia los valles occidentales, y aun así tardo menos de una hora. Es el pueblo de la lista que más me gusta por sus casas. Los tejados están todos casi a la misma altura, algo que llama la atención nada más aparcar, y las fachadas de piedra con ventanas estrechas y portalones enormes forman un laberinto de calles entre la carretera y el río que recorro sin mirar el mapa.

A dos kilómetros está Siresa, y no me lo salto nunca. Su monasterio de San Pedro es posiblemente el más antiguo de Aragón, con origen en el siglo IX y un interior tan sobrio que me impresionó más que muchas catedrales. Con Hecho y Siresa en la misma mañana tienes uno de los planes más completos entre los pueblos bonitos cerca de Canfranc.

Hoz de Jaca, colgado sobre el embalse de Búbal

Hoz de Jaca es el más lejano, a una hora justa, y lo combino con Biescas porque queda siguiendo el mismo valle hacia arriba. El último tramo cruza la presa de Búbal y sube por una carretera estrecha hasta el aparcamiento gratuito de la entrada. En verano se llena, así que madrugo.

El pueblo se recorre en un rato y algunas casas conservan el escudo en el portal. Pero voy por las vistas. Desde el mirador de los Cotones, a unos 500 metros del centro, el embalse turquesa y el Valle de Tena se ven enteros, y lo prefiero a la plataforma metálica que hay junto al columpio. Quien busque adrenalina tiene ahí mismo la tirolina doble que cruza el pantano de lado a lado, más de un kilómetro de vuelo sobre el agua.

Jaca y Santa Cruz de la Serós en el mismo día

Si tuviera que montar una sola excursión desde Canfranc, juntaría estos dos. Por la mañana haría la Ciudadela y la Catedral, comería en el casco de Jaca y por la tarde seguiría hasta Santa Cruz para rodear Santa María y subir al mirador antes de que caiga el sol. En un solo día te llevas el mejor románico de la Jacetania y las chimeneas que tanto me gustan.

Villanúa y Aísa los dejo para tardes sueltas, y Biescas con Hoz de Jaca o Hecho con Siresa piden un día cada uno. Con eso tienes cubiertos todos los pueblos bonitos cerca de Canfranc que de verdad compensan el viaje en coche.

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