¿Merece la pena visitar Cabo Verde? Descubre mi opinión sincera

A primera hora, en el Pontão de Santa Maria, los barcos descargan la pesca del día sobre la madera del muelle y la venta se hace allí mismo, entre cubos y niños jugando. Me senté en el borde a mirar y ahí tuve la primera respuesta. Sí, merece la pena visitar Cabo Verde, con una condición que voy a repetir más de una vez, y es salir de Sal.

Lo vi en cuanto dejé Santa Maria hacia el interior. Es un llano árido y pardo, y la costa sur está ocupada por resorts de pulsera donde mucha gente pasa la semana entera sin moverse. Cabo Verde son diez islas volcánicas frente a Senegal y yo las dividiría en dos viajes. Uno es de playa y viento. El otro es de montaña y pueblos con música en directo, y es el que de verdad justifica el vuelo.

Del Pontão de Santa Maria al cráter del Fogo, isla a isla

En Santa Maria me quedé con la playa pequeña junto al muelle, la de la gente local, aunque para un baño tranquilo acabé en la zona de los hoteles, que es más cómoda. Por la noche la calle principal se llena de terrazas con música en directo y ese es el mejor plan del pueblo. Una mañana subí hasta las salinas de Pedra de Lume, metidas dentro del cráter de un volcán apagado. La entrada cuesta unos 6 € y flotas sin hacer nada, como en el Mar Muerto. Curioso. Eso sí, mejor no ir recién depilado porque la sal escuece.

De Sal a Boa Vista volé en una avioneta, unos 20 minutos, y desde Sal Rei contraté un quad con guía para llegar a la playa de Santa Mónica. No hay carretera completa y el camino empedrado da botes durante buena parte del trayecto, así que agradecí no ir por libre. Para mí es la mejor playa de Cabo Verde. Kilómetros de arena casi vacía y un agua turquesa que no vi igual en ninguna otra isla. La zona está cambiando con nuevos desarrollos turísticos y yo no lo dejaría para dentro de muchos años.

Santiago fue el cambio de chip. En Cidade Velha, la primera ciudad que fundaron los portugueses en los trópicos y Patrimonio de la Humanidad desde 2009, recorrí la Rua Banana mirando sus casas de piedra una a una. Es la calle más antigua del país. Subí después a la Fortaleza Real de São Filipe por las vistas al océano y bajé al pelourinho, la columna de piedra de la época de la trata de esclavos, que impresiona más de lo que parece en las fotos. Si alguien me pregunta si merece la pena visitar Cabo Verde más allá de la playa, le mando aquí.

En Fogo subí con guía local por Chã das Caldeiras, entre coladas de la erupción de 2014 y bajo el cono de 2.829 metros del único volcán activo del país, y es lo más brutal que vi en todo el archipiélago.

El último tramo fue el norte. Mindelo, en São Vicente, es la ciudad de Cesária Évora y la más cosmopolita de las islas. Paseé por la Avenida Marginal mirando las fachadas coloniales de colores pastel y acabé tomando algo en una terraza de la calle Lisboa antes de buscar música en directo por la noche. Al día siguiente crucé en ferri a Santo Antão para bajar al Valle de Paúl, con sus terrazas de café y frutales colgadas de la ladera. Es precioso y lo más verde que vi en Cabo Verde. Me dejé muchas cosas por el camino, y el resto de islas y rincones los tienes en mi guía de qué ver en Cabo Verde.

¿Qué conviene saber antes de reservar el vuelo a Sal?

Lo primero, que no es barato. En las zonas turísticas muchos productos son importados y los precios se acercan a los de Madrid, así que yo comía en locales caboverdianos sencillos y dejaba la primera línea de playa para alguna cena. Aun así sigo pensando que merece la pena visitar Cabo Verde, solo que conviene llegar con el presupuesto hecho y probar la cachupa, el guiso de maíz y frijoles que se come en todas partes.

Lo segundo son los traslados entre islas. El ferri de Sal a Boa Vista tarda unas tres horas y no sale todos los días, y los vuelos domésticos cambian de compañía y horario con facilidad, así que yo cerraría primero los trayectos y después las camas. Para dormir prefiero Santa Maria o Sal Rei antes que un resort aislado, porque te mueves a pie, y en la guía de dónde alojarse en Cabo Verde tienes las zonas comparadas. Tampoco hay roaming europeo, así que compra una SIM local o una eSIM antes de aterrizar.

Mi respuesta, entonces, es sí. Si solo quieres playa, con 6 o 7 días entre Sal y Boa Vista tienes suficiente. Para entender por qué merece la pena visitar Cabo Verde hay que sumar Santiago, Fogo, São Vicente y Santo Antão, y para eso yo reservaría unas dos semanas.

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