Qué ver en Zermatt
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Que ver en Zermatt: los lugares imprescindibles que no te puedes perder

Por Cynthia Becerra Actualizado el 18 min de lectura

Las dos excursiones más famosas de Zermatt, el tren cremallera al mirador del Gornergrat y el teleférico al Matterhorn Glacier Paradise, cuestan unos 100 francos ida y vuelta cada una. Con el Swiss Travel Pass pagas la mitad y los niños menores de 9 años no pagan, pero sigue siendo bastante dinero. Por eso, cuando prepares qué ver en Zermatt, te recomiendo decidir primero a qué miradores vas a subir y guardarlos para los días despejados.

Lo que más importa es el tiempo. El Cervino (Matterhorn), la montaña en forma de pirámide que sale en todas las fotos, se tapa con nubes muy a menudo. Si subes con el cielo cubierto, pagas lo mismo y no ves casi nada, así que yo miraría cada mañana la previsión y las webcams de los miradores antes de comprar el billete. Con tres días tienes tiempo de sobra: uno para cada excursión a la montaña y las tardes para pasear por el pueblo. A Zermatt no se puede entrar en coche. Se deja en Täsch, el pueblo de al lado, y desde allí un tren te lleva en unos 12 minutos. Y si buscas qué hacer en Zermatt sin gastar tanto, también hay paseos muy bonitos que salen andando desde el centro.

En este artículo 8 secciones

Excursión en tren cremallera al mirador del Gornergrat y al lago Riffelsee

El tren sale de su propia estación, justo enfrente de la estación de tren principal de Zermatt. Va haciendo paradas hasta la cima, y con el billete de ida y vuelta puedes bajarte en cualquiera de ellas. Por eso este día da para mucho más que el mirador.

Tren cremallera y mirador del Gornergrat

Si tuviera que quedarme con una sola excursión a la montaña, sería esta. El tren cremallera rojo funciona desde 1898 y tarda algo más de media hora en subir hasta los 3.089 metros. El trayecto ya es precioso, porque vas pasando por bosques y prados y enseguida empiezas a ver el Cervino. Es lo primero que pondría en cualquier lista de qué ver en Zermatt.

Arriba tienes una vista de 360 grados espectacular, con 29 montañas de más de 4.000 metros alrededor. Delante queda el Cervino y a un lado el Monte Rosa, que es la montaña más alta de Suiza. Abajo ves el glaciar Gorner (Gornergletscher), uno de los más largos de los Alpes. Para verlo todo basta con dar una vuelta corta de unos 500 metros por el mirador. Al lado está el Kulmhotel Gornergrat, con un observatorio y una cafetería donde tomarte algo con el Cervino delante.

Es caro, pero compensa siempre que el día esté despejado.

Lago Riffelsee

Para mí, la foto más bonita de Zermatt se hace en este lago, porque el Cervino se refleja en el agua. Está a unos 10 minutos andando de la parada de Rotenboden, que es la anterior a la cima. También puedes bajar andando desde el mirador del Gornergrat en menos de una hora.

En las horas centrales del día se llena de gente. Te recomiendo coger uno de los primeros trenes de la mañana y bajarte aquí antes de seguir hasta arriba, o dejarlo para el atardecer. Y si aun así hay mucha gente, camina un poco más. Hay otro lago más pequeño y mucho más tranquilo, y desde allí la foto también sale preciosa.

Bajada a pie por las estaciones de Riffelberg y Riffelalp

Merece la pena bajar un tramo andando entre paradas, porque así ves el Cervino desde ángulos distintos. Con el billete de ida y vuelta puedes volver a coger el tren en cualquier parada. Desde el lago Riffelsee hasta Riffelberg hay unas dos horas de bajada. Riffelalp, a 2.211 metros y rodeada de bosque, es la parada más tranquila, y a cinco minutos está el Riffelalp Resort, un hotel histórico con muy buenas vistas del Cervino.

Excursión al mirador de Sunnegga, la ruta de los cinco lagos y la montaña Rothorn

Esta excursión tiene varios tramos. Primero subes en un funicular que va por dentro de la montaña hasta Sunnegga. Desde allí, una telecabina te lleva a Blauherd, donde empieza la ruta de los cinco lagos. Y si quieres llegar más alto, un teleférico grande sigue hasta el Rothorn. El funicular sale de la calle Vispastrasse, en una estación distinta a la del tren del Gornergrat.

Mirador de Sunnegga y lago Leisee

Si vas con el presupuesto justo, esta es la excursión a la montaña más barata con diferencia, y desde la terraza el Cervino se ve muy bonito. El funicular tarda unos cinco minutos en subir hasta los 2.288 metros. Fue el primer funicular subterráneo de los Alpes suizos.

Junto a la estación, a orillas del lago Leisee, está el Wolli Park. Es un parque infantil dedicado a la oveja Wolli, la mascota de Zermatt, con columpios, juegos de agua, mesas de picnic y una balsa que se mueve tirando de una cuerda. En verano hay gente que se baña en el lago. Si estás pensando en qué hacer en Zermatt con niños, esto es lo que más les va a gustar.

Ruta de los cinco lagos

Si te gusta caminar aunque sea un poco, no te vayas sin hacer la ruta de los cinco lagos (5-Seenweg). Para mí es la ruta de senderismo más bonita de Zermatt. Son unos 10 kilómetros fáciles por un camino muy bien señalizado, y vas pasando por el Stellisee, el Grindjisee, el Grünsee, el Moosjisee y el Leisee. Si dudas sobre qué ver en Zermatt con un solo día para caminar, elige esta.

Empieza desde Blauherd, a 2.571 metros, porque así casi todo el camino es cuesta abajo hasta Sunnegga. Si la haces al revés, en subida, se hace bastante más dura. Calcula unas tres horas, aunque con las paradas para hacer fotos tardarás más.

El primer lago, el Stellisee, es el mejor para ver el Cervino reflejado. Intenta llegar a primera hora, cuando el agua está quieta y todavía hay poca gente. El Grindjisee, rodeado de abetos, también es precioso. Llévate la comida, porque en el camino hay muy pocos sitios donde comer.

Sendero de las marmotas hasta Sunnegga

Hay una opción más corta que los cinco lagos para cuando amenaza lluvia o vas con niños pequeños. Es el sendero de las marmotas, que baja de Blauherd a Sunnegga en unos cuatro kilómetros, más o menos una hora y cuarto. Por el camino hay paneles que explican cómo viven estos animales y figuras de madera de la fauna del valle. Hay bastante piedra suelta, así que lleva buen calzado. Ver marmotas de cerca depende de la suerte, porque se asustan enseguida.

Bajada a pie por la aldea de Findeln

Para volver de Sunnegga al pueblo no hace falta coger el funicular. Puedes bajar andando en unas dos horas, por el bosque y con el Cervino de frente, y pasar por Findeln, una aldea de casitas de madera a 2.032 metros. Me parece muy recomendable. Allí están algunos de los restaurantes de montaña más conocidos de Zermatt, como Chez Vrony o Findlerhof, y es un buen sitio para parar a comer. Lleva botas, porque el camino tiene raíces y piedras.

Teleférico al mirador del Rothorn

El teleférico grande sale de Blauherd y sube hasta el Rothorn, a 3.103 metros. Casi nunca aparece en las listas de qué ver en Zermatt y va mucha menos gente que al Gornergrat, pero a mí la vista del Cervino me parece igual de buena. Desde arriba ves todo el valle y varios glaciares. Si te gusta caminar, desde la cima sale una ruta hasta el Oberrothorn, a 3.415 metros.

Eso sí, con nubes no compensa, porque arriba no verás casi nada.

Excursión en teleférico al lago Schwarzsee y al Matterhorn Glacier Paradise, el mirador más alto de Europa

Los teleféricos de esta excursión salen de otra estación, distinta de las anteriores. Van parando en Furi, en el lago Schwarzsee y en Trockener Steg, donde cambias a otro teleférico que te deja arriba del todo. Solo para llegar a la cima calcula unos 45 minutos.

Puente colgante y jardín glaciar de Furi

Casi ningún turista se baja en Furi, la primera parada, a 1.867 metros, y el billete hasta aquí es de los más baratos. Desde la estación sale un paseo circular de una hora que cruza un puente colgante sobre el río. Impresiona un poco, pero se cruza sin problema. El camino pasa también por un jardín glaciar, una zona con las rocas que dejó el hielo cuando el glaciar llegaba hasta aquí. Para volver puedes coger el teleférico o bajar andando al pueblo en otra hora. Si buscas qué hacer en Zermatt en verano lejos de la gente, es de lo más curioso.

Lago Schwarzsee y capilla de Santa María de las Nieves

Este lago, a 2.583 metros, es una de las postales de Zermatt. Junto a la orilla está la capilla de Santa María de las Nieves (Kapelle Maria zum Schnee), una capillita muy bonita, y detrás tienes el Cervino muy cerca. Hay un restaurante con terraza para tomar algo con la montaña delante.

Si subes al Matterhorn Glacier Paradise, bájate aquí a la vuelta. Con el billete de ida y vuelta puedes parar en las estaciones intermedias, y desde la estación hasta el lago hay unos cinco minutos andando.

Desde esta zona sale también el camino al refugio Hörnlihütte, a 3.260 metros. Es el refugio desde el que los alpinistas empiezan a subir al Cervino. La caminata es dura y solo tiene sentido si estás en forma y te interesa la montaña.

Mirador de Trockener Steg y sendero del glaciar hasta el lago Schwarzsee

Mucha gente pasa de largo por Trockener Steg, la estación de 2.939 metros donde se cambia de teleférico. Merece la pena salir y caminar unos metros, porque tienes el Cervino muy cerca y delante un pequeño lago que dejó el glaciar Theodul. Si hace mucho viento, a veces cierran el último tramo hasta la cima. En ese caso, quédate aquí, porque las vistas también compensan.

En verano sale desde aquí el sendero del glaciar, que baja hasta el lago Schwarzsee en unos siete kilómetros y dos horas, pasando muy cerca del hielo. Ve abrigado, porque incluso en esos meses puede quedar nieve.

Mirador del Matterhorn Glacier Paradise y palacio de hielo

A 3.883 metros, es el punto más alto de Europa al que se puede subir en teleférico, y me pareció espectacular. Desde la plataforma se ven 38 montañas y 14 glaciares de Suiza, Italia y Francia. A un lado tienes el Breithorn y al otro el Cervino, y en los días claros llegas a ver el Mont Blanc.

Debajo del glaciar está el palacio de hielo (Gletscher-Palast). Se baja en ascensor hasta 15 metros bajo el hielo, y dentro hay túneles y esculturas de hielo. Es muy curioso. Arriba hay también un cine con películas sobre la montaña y un restaurante, y en el glaciar Theodul se esquía incluso en agosto. Si en tu plan de qué ver en Zermatt solo cabe un mirador muy alto, es este.

Ten en cuenta que arriba hace mucho frío aunque en el pueblo haga calor, así que lleva ropa de invierno. A casi 4.000 metros la altitud se nota y conviene moverse despacio. No dejan subir a niños menores de 3 años. Y mira el tiempo antes de pagar el billete, porque con niebla te quedas sin vistas.

Teleférico a Italia por el Matterhorn Alpine Crossing

Si quieres pisar Italia, desde arriba sale la telecabina del Matterhorn Alpine Crossing. Cruza la frontera en unos cuatro minutos, a unos 3.500 metros de altura, y llega al Plateau Rosa, ya en Italia. Desde allí se puede bajar a Cervinia, el pueblo del lado italiano del Cervino. Es el teleférico más alto del mundo que cruza los Alpes y funciona todo el año. Me parece interesante, pero es la excursión más cara de Zermatt, unos 200 francos, y para la mayoría basta con quedarse en el Matterhorn Glacier Paradise.

Planes en el pueblo de Zermatt cuando bajas de la montaña

Muchos teleféricos hacen la última bajada hacia las cinco de la tarde. Por eso lo normal es pasar la mañana en la montaña y la tarde en el pueblo. Al preparar qué ver en Zermatt, no dejes el pueblo para el final, porque casi todo está en un par de calles y se recorre muy bien a pie.

Calle principal de Zermatt

Nada más salir de la estación de tren estás en la Bahnhofstrasse, la calle principal, que llega hasta el centro del pueblo. Está llena de tiendas de relojes de lujo, ropa de montaña, chocolaterías y recuerdos, y también hay muchos restaurantes y hoteles.

Mira hacia arriba, porque casi todas las fachadas son de madera, de estilo tradicional suizo, con balcones llenos de flores, y son muy bonitas. Ten cuidado con los carritos eléctricos de los hoteles. No hacen ruido y te pueden dar un susto. Cerca del museo hay dos fuentes con figuras de marmotas y de una cabra montés, muy curiosas para hacerte una foto.

Casco antiguo de Zermatt

Lo que más me gustó del pueblo está a un paso de la calle principal. Es el casco antiguo (Hinterdorf), donde se conservan los graneros y las casas de madera de cuando Zermatt era una aldea de pastores. La madera está oscura por el sol y algunas casas son del siglo XVI. Están muy juntas, con flores en las ventanas, y me sorprendió lo bien conservadas que están.

Es mucho más tranquilo que la calle principal y precioso para pasear y hacer fotos, sobre todo por la calle Hinterdorfstrasse. Lo recorres en media hora. Yo lo dejaría para última hora de la tarde, cuando ya se ha ido la gente que viene solo a pasar el día.

Museo del Cervino

Seguramente no vas a Zermatt a ver museos, pero este me pareció muy recomendable. El Museo del Cervino (Matterhorn Museum Zermatlantis) está bajo tierra y recrea cómo era el pueblo a mediados del siglo XIX. Vas pasando por un granero, por la casa del cura o por la recepción del hotel Monte Rosa.

Lo más famoso es la cuerda que se rompió en la primera ascensión al Cervino, en 1865, cuando murieron cuatro miembros de la expedición en la bajada. También se ve cómo ha cambiado el material de esquí y de escalada. Abre solo por la tarde, así que encaja muy bien al volver de la montaña. La entrada ronda los 12 francos y es gratis con el Swiss Travel Pass.

Iglesia de San Mauricio y cementerio de alpinistas

Al lado del museo está la iglesia de San Mauricio (Pfarrkirche St. Mauritius), construida a principios del siglo XX. Me gusta sobre todo la plaza, con las montañas detrás. Si la encuentras abierta, entra a ver el techo, que está pintado con el arca de Noé.

Junto a la iglesia está el cementerio de alpinistas (Bergsteigerfriedhof). Hay unas 50 tumbas de escaladores que murieron en las montañas de alrededor, casi todos del siglo XIX y de principios del XX. Muchas lápidas tienen adornos de montaña, y hay una tumba dedicada al alpinista desconocido. Impresiona bastante, aunque no te guste la escalada.

Puente de la iglesia y escultura del cuerno alpino

Desde el puente de la iglesia (Kirchbrücke) se hace una de las mejores fotos del pueblo, con el río debajo y el Cervino al fondo. Con el cielo despejado, al atardecer queda muy bonita.

Si sigues hacia el sur por la calle Oberdorfstrasse, verás el Cervino casi todo el camino. Por ahí está la escultura de bronce de un cuerno alpino, el instrumento tradicional suizo, que se puso en 2015 por los 150 años de la primera ascensión. Apunta directamente a la montaña. En invierno verás pasar esquiadores con los esquís al hombro, porque las pistas terminan al final de esta calle.

Mirador del barrio de Riedweg

La mejor vista del pueblo con el Cervino detrás está en Riedweg, un barrio en la parte alta. Para llegar, entra en la estación del funicular de Sunnegga y coge el ascensor, que te deja junto al hotel Cervo. Desde ahí, subiendo por la calle, tienes una vista muy bonita, y es un buen sitio para ver el atardecer. Por aquí pasa también una ruta para niños con juegos de la oveja Wolli.

Cena de fondue en el pueblo

Por la noche, si no sabes qué hacer en Zermatt, lo más típico es cenar una fondue de queso en un restaurante de madera. Es la mejor forma de terminar un día de montaña. Buenas opciones son la Whymper Stube, el restaurante del hotel Walliserhof, Du Pont, que es el más antiguo del pueblo, u Old Zermatt. También tienen otros platos típicos como la raclette o el rösti. Comer aquí es caro, así que reserva con tiempo.

Si prefieres algo dulce, un chocolate caliente en una de las chocolaterías de la calle principal también es un buen plan. Para llevarte un bocadillo a la montaña, la panadería Fuchs tiene varias tiendas por el pueblo. Y si vas con niños, en Obere Matten, en pleno centro, hay un parque infantil con columpios y cama elástica.

Paseos fáciles a pie desde el pueblo, sin coger teleféricos

Si quieres un día sin pagar teleféricos, estos tres paseos salen andando desde el centro. Se pueden juntar en una misma mañana.

Garganta del Gorner

A media hora andando del centro, por un camino llano, está la garganta del Gorner (Gornerschlucht). Es una visita rápida pero muy recomendable. Se recorre por pasarelas de madera pegadas a las paredes de roca, con el río pasando con mucha fuerza por debajo. Para mí es lo mejor de qué ver en Zermatt sin pagar un teleférico.

La entrada ronda los 5 francos y solo abre de mayo a octubre. Hay bastantes escaleras estrechas, así que no es para carritos de bebé. Desde la salida hay caminos hacia Blatten y Zmutt.

Aldea de Blatten

Muy cerca de la garganta está Blatten, una aldea de una decena de chalets y graneros de madera con el Cervino justo delante. Tiene un restaurante con terraza y hamacas donde tomar algo mirando la montaña, y un pequeño parque infantil. Me pareció muy bonita. Se combina perfecto con la garganta en el mismo paseo, y entre ida y vuelta tardas menos de dos horas.

Ruta a pie a la aldea de Zmutt

De todas las rutas que salen del pueblo, la de Zmutt es de las más fáciles y bonitas. Son unos 5 kilómetros de ida por un camino bien señalizado, entre bosques y prados. Al final llegas a un pueblecito de casas de madera, mucho menos turístico que Zermatt, donde puedes tomar algo en alguno de sus restaurantes. Para volver puedes hacer el mismo camino o coger otro que pasa por la garganta del Gorner.

Esquí y trineo en Zermatt en invierno

Si vas en invierno, la lista de qué hacer en Zermatt cambia. Muchas rutas de verano quedan bajo la nieve y los teleféricos se usan sobre todo para esquiar.

Pistas de esquí del Matterhorn Ski Paradise

La zona de esquí tiene unos 360 kilómetros de pistas y llega hasta Cervinia y Valtournenche, en Italia. Cuando las conexiones están abiertas, puedes esquiar en Suiza y en Italia el mismo día. Las pistas de Sunnegga y el Rothorn son las más familiares y soleadas, las del Gornergrat son anchas, y desde el glaciar baja una pista de 25 kilómetros hasta el pueblo. Las condiciones cambian mucho según la altura, así que mira cada mañana qué pistas y teleféricos están abiertos. Los niños menores de 9 años esquían gratis.

Pista de trineo de Rotenboden a Riffelberg

Si no esquías y no sabes qué hacer en Zermatt en invierno, prueba la pista de trineo del Gornergrat. Es un plan curioso para toda la familia. Baja un kilómetro y medio, de la parada de Rotenboden a la de Riffelberg, y es de las pistas de trineo más altas de los Alpes. Al llegar abajo coges el tren, que pasa cada pocos minutos, y vuelves a subir para repetir. Por esta zona también hay rutas con raquetas de nieve y caminos para pasear.

Tren panorámico Glacier Express y excursiones de un día desde Zermatt

Zermatt queda un poco apartado de las rutas más habituales por Suiza, pero los trenes del valle lo conectan bien. Si tienes un día más, estas son las tres excursiones que yo haría.

Tren panorámico Glacier Express

El Glacier Express une Zermatt con St. Moritz. Tarda casi ocho horas en recorrer unos 290 kilómetros, porque va despacio a propósito para que disfrutes del paisaje. Tiene ventanas panorámicas y pasa por lagos, glaciares y pueblos de madera, y uno de sus puntos más altos es el paso del Oberalp, a 2.033 metros. Para mí merece la pena como forma de llegar o de irte de Zermatt, sobre todo si vienes desde el este de Suiza.

Está incluido en el Swiss Travel Pass, aunque la reserva de asiento se paga aparte y es obligatoria. Hay vagón restaurante, pero puedes llevarte la comida. Si no quieres dedicarle un día entero, haz solo un tramo.

Pueblo de Saas Fee

En el valle de al lado está Saas Fee, otro pueblo de montaña sin coches, a 1.800 metros y rodeado de montañas de más de 4.000 metros. Desde Zermatt bajas en tren hasta Visp y desde allí sigues en autobús. Es una escapada interesante si quieres ver marmotas de cerca, porque en la ruta de Spielboden se dejan ver mucho más que en Zermatt. Desde el pueblo, un metro que va por dentro de la montaña sube al Allalin, a unos 3.500 metros, donde está el restaurante giratorio más alto del mundo.

Glaciar Aletsch

Si ya tienes cubierto qué ver en Zermatt y te sobra un día, el glaciar Aletsch es una excursión muy recomendable. Es el glaciar más grande de los Alpes. Desde Zermatt tardas algo más de dos horas en tren, con cambio en Brig, hasta los teleféricos de la zona. El mirador más alto es el Eggishorn, a 2.869 metros. Se sube en teleférico desde Fiesch y desde arriba ves casi todo el glaciar. Si quieres caminar, hay un sendero por la cresta que va del Eggishorn al Bettmerhorn, con el glaciar siempre a la vista.

¿Qué excursión a la montaña elegir si solo puedes pagar una?

Al principio te contaba que las dos excursiones más famosas cuestan unos 100 francos cada una. Si solo vas a pagar una, yo elegiría el tren del Gornergrat. Con el mismo billete ves el mirador, te bajas en el lago Riffelsee y puedes caminar entre paradas. El Matterhorn Glacier Paradise es más alto y más impresionante, pero hace más frío y depende más del tiempo. Yo lo dejaría para cuando tengas asegurado un día despejado.

Si el presupuesto no da ni para eso, sube en funicular a Sunnegga, que es mucho más barato, y haz la ruta de los cinco lagos desde Blauherd. Con eso y una tarde por el casco antiguo ya tienes lo mejor de qué ver en Zermatt.

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