Cuando paso un fin de semana en Sigüenza, lo normal es que el sábado por la mañana saque el coche, deje atrás el castillo convertido en Parador y tire hacia algún pueblo de la Serranía o de la Alcarria. Con los años he ido haciendo mi propia lista de pueblos bonitos cerca de Sigüenza, y casi todos quedan a menos de una hora de conducción.
Uso la ciudad como base porque después de una mañana de carretera me gusta volver a cenar con la catedral de fondo. Si no la conoces, entra a ver la capilla del Doncel antes de salir de excursión. Eso sí, Sigüenza es escapada típica desde Madrid y los fines de semana se nota, y algunos de los pueblos que vienen ahora tienen apenas unas decenas de vecinos, así que llevo agua y algo de comer en el coche.
La muralla completa de Palazuelos

Es el primero al que llevo a cualquiera que viene a verme, porque en 11 minutos por la GU-135 estás aparcando junto a una muralla que rodea el pueblo entero. Son unos dos kilómetros de lienzo y siguen en pie tres de sus cuatro puertas. Me gusta entrar por la Puerta de la Villa, con el escudo de los Mendoza encima, y fijarme en que el paso hace un codo en vez de ir recto, un recurso defensivo de la época.
Me parece precioso. Dentro subo hasta la Plaza Mayor, grande y en cuesta, con casas de piedra decoradas con esgrafiados de discos solares y un rollo jurisdiccional en medio. El castillo es privado y no se visita. Para terminar, salgo por una de las puertas y rodeo la muralla por el camino de tierra de fuera, que es desde donde mejor se entiende por qué la llaman la Ávila alcarreña.
Pelegrina

Pelegrina está a menos de diez kilómetros, pero entre curvas tardo unos 20 minutos en llegar. Dejo el coche en el aparcamiento gratuito de las afueras, que tiene mesas para comer, y subo directamente a las ruinas del castillo que levantó el obispo de Sigüenza a finales del siglo XII. Arriba queda poco en pie, pero las vistas sobre el valle del río Dulce compensan la cuesta.
Lo que me hace volver es la hoz. Desde el pueblo sale una ruta circular de unos 4 kilómetros por el barranco, bien señalizada y de dificultad baja, aunque hay que cruzar el río por un paso de piedras y conviene llevar buen calzado. Aquí rodó Félix Rodríguez de la Fuente muchos capítulos de El hombre y la tierra, y en la carretera de vuelta paro en el mirador que lleva su nombre. De los pueblos bonitos cerca de Sigüenza, es el más recomendable si te apetece andar.
Carabias y su iglesia porticada

Carabias no llega a la veintena de vecinos y se ve en un rato, pero el desvío merece la pena por su iglesia de San Salvador, románica del siglo XIII. Está casi a la entrada del pueblo y tiene una galería porticada de 20 arcos sobre columnas dobles con capiteles vegetales, muy bien conservada. Yo la combino siempre con Palazuelos porque están a menos de tres kilómetros una de otra, y desde aquí vuelvo a Sigüenza en unos 12 minutos.
Recorrer el pórtico despacio es la visita entera.
Atienza

A Atienza la ves varios kilómetros antes de llegar, con el castillo roquero coronando el cerro, y esa llegada en coche ya me parece de lo mejor de la excursión. Está a media hora y, para mí, es el imprescindible de esta lista de pueblos bonitos cerca de Sigüenza.
Los fines de semana no se debería aparcar en la plaza, así que dejo el coche en el aparcamiento público junto al castillo y subo primero a la torre, que es gratis y tiene unas vistas espectaculares. Luego bajo a la Plaza del Trigo, soportalada, con las casas encaladas y las vigas a la vista. Paso por el Arco de Arrebatacapas, que se llama así porque el aire les tiraba las capas a los cofrades de la Caballada, y acabo sentado en una terraza de la Plaza de España. La del Trigo es una de las plazas más bonitas que conozco en Castilla La Mancha.
Jadraque

Jadraque queda a unos 36 minutos y yo voy por el castillo, un palacio fortaleza de finales del siglo XV que el cardenal Mendoza levantó sobre un cerro encima del valle del Henares. Ortega y Gasset lo llamó el castillo más perfecto del mundo. Me parece exagerado, pero rodearlo por fuera da unas vistas muy buenas de la vega.
El camino de subida está sin asfaltar, hay poco sitio para aparcar y el interior solo se visita con reserva los fines de semana, así que llamo antes a la oficina de turismo. Ya en el pueblo me acerco a la Casa de las Monjas, donde está esa oficina y la Saleta de Jovellanos, con frescos atribuidos a Goya, y con eso doy la visita por hecha.
Medinaceli, ya en Soria

Medinaceli está más lejos que Jadraque en kilómetros, pero por la autovía tardo incluso menos, unos 35 minutos. Al subir al cerro lo primero que aparece es el arco romano de tres vanos, el único de este tipo que se conserva en España. Paro a hacerle una foto antes de aparcar, porque con el valle del Jalón detrás es la imagen más fotogénica de la lista.
Me encantó el casco, de calles de piedra y casonas con escudos, y lo recorro siguiendo el campanario de la colegiata hasta la Plaza Mayor porticada. Allí está el Palacio Ducal, obra de Juan Gómez de Mora, el mismo arquitecto que dio forma a la Plaza Mayor de Madrid. Antes de irme paso por el convento de Santa Isabel a comprar las rosquillas de anís que venden las clarisas por el torno. Lleva abrigo en invierno, porque el pueblo está a unos 1.200 metros y el viento corta.
Brihuega

Brihuega queda a unos 45 minutos y casi todo el mundo va en julio, cuando florecen los campos de lavanda y se celebra el festival. Es muy bonito, pero ese mes se llena tanto que prefiero ir a finales de junio, cuando la lavanda ya luce, o entre semana a última hora de la tarde.
Fuera de temporada también merece la pena. Aparco en el parque de María Cristina, que es gratuito, y callejeo hasta la Fuente de los Doce Caños, que en realidad tiene más porque detrás hay un lavadero. Dicen que quien bebe de todos encuentra pareja, así que casi siempre hay alguien haciendo cola.
Cifuentes

Cifuentes está a una distancia parecida a Brihuega, unos 43 minutos, y suelo juntarlos en el mismo día porque entre ellos hay unos 29 kilómetros. Es un pueblo tranquilo, sin agobios de gente. Subo a la iglesia de El Salvador para ver la portada románica de Santiago, del siglo XIII, y después bajo a la Plaza Mayor, triangular y con soportales de piedra, a tomar el vermut con los vecinos. Interesante para cerrar una jornada por la Alcarria.
Con un solo día libre, a cuál iría
Si solo tuviera un día para estos pueblos bonitos cerca de Sigüenza, haría Palazuelos y Carabias por la mañana, que están pegados, y por la tarde subiría a Atienza para acabar en la Plaza del Trigo. Medinaceli lo guardaría para otra escapada, porque pide una mañana entera sin prisas. Y Brihuega, solo si es junio o julio y no me importa compartir los campos con mucha gente.