Los tejados cónicos de pizarra que salen en todas las fotos de Carcassonne no son medievales. Los puso Eugène Viollet-le-Duc, el arquitecto que restauró la ciudadela entre 1853 y 1879, y le llovieron críticas porque la pizarra es un material del norte de Francia y aquí lo propio era la teja. Así que lo primero que conviene saber antes de decidir qué ver en Carcassonne es que buena parte de lo que vas a pisar es una reconstrucción del siglo XIX levantada sobre una fortaleza real. A mí eso no me quitó ni un poco de gana. La doble muralla y el castillo existían, la restauración los salvó del derribo y el conjunto es Patrimonio de la Humanidad desde 1997.
Carcassonne (Carcasona, si lo buscas en español) son dos ciudades separadas por el río Aude. Arriba está la Cité amurallada y abajo la Bastida de San Luis, a unos 15 minutos andando. Con un día bien organizado ves las dos, y si quieres sumar castillos cátaros necesitas entre 2 y 3 días y coche. Lo incómodo es la gente, porque los autocares llegan a media mañana y la Cité se llena de grupos y de tiendas de recuerdos. Si todavía dudas de si merece la pena visitar Carcassonne, ahí lo cuento con más calma. Aquí voy a lo práctico, lugar por lugar y en el orden en que yo lo recorrería.
La Cité, dentro de la doble muralla
Entrar en la Cité es gratis y solo se paga el castillo. Los coches se quedan fuera, en el aparcamiento junto a la Puerta de Narbona, y mi consejo es estar dentro antes de las 9 o 9.30, cuando empiezan a llegar los grupos. Si tienes que recortar, esta es la zona que no tocaría de toda la lista de qué ver en Carcassonne.
Puerta de Narbona y el busto de la Dama Carcas

Para la primera vez yo entraría por aquí. Es el acceso principal, del siglo XIII, con dos torres muy altas a los lados y un puente de piedra sobre el foso desde el que salen fotos muy bonitas de la muralla. El puente levadizo, por cierto, es otro añadido de Viollet-le-Duc.
Junto a la puerta está el busto de la Dama Carcas, una réplica del original que se guarda en el castillo. La leyenda dice que durante el asedio de Carlomagno lanzó un cerdo cebado por encima de la muralla para que el enemigo creyera que les sobraba comida, y que de ahí viene el nombre de la ciudad. Es curiosa y merece la pena que te la cuenten, y si buscas qué hacer en Carcassonne con algo de contexto, las visitas guiadas en español arrancan justo aquí con esa historia.
Castillo Condal, la única entrada de pago

Imprescindible, y la única visita de la Cité por la que pagas. La entrada ronda los 13 € y los menores de 18 entran gratis. Yo la compraría online, porque cuesta lo mismo y te ahorras la cola, que a media mañana es larga.
Lo levantaron los Trencavel en el siglo XII y tiene su propio recinto amurallado, con foso seco y nueve torres. Las salas están bien, con un vídeo sobre la historia de la ciudad y el Museo Lapidario de esculturas medievales, pero para mí lo que justifica la entrada son los caminos de ronda y los cadalsos de madera. Desde ahí arriba la Cité se entiende de golpe, y por eso lo pondría primero en cualquier lista de qué ver en Carcassonne.
Dale al menos hora y media.
Las lizas y el camino de ronda

Lo más espectacular de la ciudad está entre las dos murallas. La interior es galorromana, la exterior se levantó en el siglo XIII, y el pasillo que queda entre ambas, las lizas, era una trampa para quien conseguía superar la primera línea. Hoy se recorre gratis y da la vuelta completa a la ciudadela, unos 3 km con sus 52 torres. Si conoces la muralla de Ávila, la sensación se parece, pero aquí son dos anillos.
Con la entrada del castillo puedes subir al camino de ronda. Desde finales de 2024 está abierto el tramo entre la Puerta de Narbona y la basílica, así que son 1,3 km por lo alto y ves las torres de la Justicia o del Tesoro desde arriba. Si tuviera que quedarme con una sola cosa de qué ver en Carcassonne, sería este paseo.
Una pasada, y mejor sin prisa.
Basílica de Saint-Nazaire y sus vidrieras

La entrada es gratis y no se tarda mucho en verla, así que no tiene sentido saltársela. Entra en cualquier plan de qué hacer en Carcassonne aunque no te interesen las iglesias. Por fuera parece casi una fortaleza, como muchas iglesias del Languedoc, y por dentro se nota muy bien el paso del románico de la nave al gótico del ábside.
Lo mejor son las vidrieras, para mí lo más bonito de la Cité por dentro, y merece mucho la pena quedarse un rato mirándolas. Curioso buscar la lápida de Simon de Montfort, el que tomó la ciudad en 1209 durante la cruzada contra los cátaros, y por fuera las gárgolas que rodean el edificio. Fue catedral hasta 1801.
Place Auguste Pierre y las calles de la Cité

Callejear por la Cité es la parte de qué ver en Carcassonne que no necesita plan, porque son pocas calles y se recorre entera en un rato. La Rue Cros-Mayrevieille es la de las tiendas y la que más gente concentra. Yo me desviaría hacia la Place Auguste Pierre para tomar algo en una terraza mirando las fachadas de piedra y entramado de madera, y buscaría el Gran Pozo, del que dicen que esconde un tesoro.
A media mañana tiene mucho de parque temático.
Puerta de Aude, la de Robin Hood

Casi tan bonita como la de Narbona y bastante menos concurrida. Tiene un arco de medio punto que alterna piedra y ladrillo, una rampa empedrada y un sistema de puertas falsas y recodos pensado para frenar a cualquiera que intentara entrar. Entre las cosas curiosas de qué hacer en Carcassonne está buscar dónde se rodaron escenas de Robin Hood, príncipe de los ladrones, y es justo aquí. Si te alojas en la parte baja, junto al río, es la entrada que te queda más a mano.
Museo de la Inquisición y Museo de la Escuela
Dos museos pequeños para cuando ya has visto lo principal. El de la Inquisición ocupa un edificio del siglo XVII y es casi todo instrumentos de tortura, con una parte sobre los castillos cátaros. Interesante si te va el lado oscuro de la historia, pero no lo recomendaría a gente sensible.
Con niños funciona mejor el de la Escuela, cinco salas con pupitres y pizarras de entre 1880 y 1960. Curioso y barato, porque la entrada de adulto ronda los 4 €.
Un cassoulet antes de bajar al río

Si me preguntas qué hacer en Carcassonne a mediodía, la respuesta es un cassoulet. Es un guiso de alubias blancas con cerdo y confit de pato que se termina al horno hasta que hace costra, muy contundente. Castelnaudary, Toulouse y Carcassonne se disputan su origen.
Lo encuentras en casi todos los restaurantes de la Cité, así que no hace falta buscar mucho. Ojo con el horario, que en Francia se come pronto y a las dos de la tarde muchas cocinas ya han cerrado.
El río Aude y las vistas de la ciudadela
Para bajar a la Bastida sales por la Puerta de Aude y cruzas el río. Es en este tramo donde mejor se ve la Cité entera.
Pont Vieux

Una pasada de puente, y lo vas a cruzar sí o sí porque es el camino natural entre la Cité y la Bastida. Es del siglo XIV, tiene 12 arcos de piedra, es peatonal y forma parte del Camino de Santiago. Desde la Puerta de Narbona hasta aquí se tarda entre 10 y 15 minutos andando.
Lo que lo hace imprescindible es que desde el centro del puente la ciudadela aparece completa sobre la colina, con las torres escalonadas. Es la imagen que casi todo el mundo asocia a qué ver en Carcassonne, y aquí la tienes gratis y sin colas. Párate un rato a mitad de camino antes de seguir hacia la Bastida.
Miradores entre el Pont Vieux y el Pont Neuf
Para mí la foto más bonita de la ciudadela sale desde la orilla del Aude, entre el Pont Vieux y el Pont Neuf. Desde ahí cabe toda la fortaleza con el río y el puente viejo delante, y al atardecer, cuando la muralla coge un tono dorado, queda bien para una foto. La otra panorámica famosa, con viñedos en primer plano, está al sur por el Chemin des Anglais. Es bonita, pero pide coche o unos 20 minutos andando desde la Cité, y solo la haría si vas sobrado de tiempo.
La Cité iluminada, ¿hace falta quedarse a dormir?
Espectacular, y para mí lo mejor de qué hacer en Carcassonne cuando cae la noche. Cuando se van los autocares y se encienden las luces, la Cité cambia por completo y las calles se quedan casi vacías. Para verla iluminada desde fuera, el Pont Vieux vuelve a ser buen sitio.
Es el mejor argumento para hacer noche aquí en vez de venir y volver en el día. Durmiendo dentro o cerca de la muralla puedes pasear de noche y plantarte en la Puerta de Narbona antes que los grupos a la mañana siguiente. Si te convence, tienes las zonas y los hoteles que recomiendo en la guía de dónde alojarse en Carcassonne.
Bastida de San Luis, la ciudad baja
La Bastida la mandó construir Luis IX en el siglo XIII para realojar a la población de los alrededores de la Cité, y tiene trazado en cuadrícula, así que es imposible perderse. Es otra Carcassonne, más de ciudad francesa normal, con cafés y bastantes menos turistas.
Place Carnot y el mercado

En la Place Carnot está el centro de la Bastida, y es el sitio para sentarse en una terraza con la Fuente de Neptuno delante y ver pasar a la gente. Los martes, jueves y sábados por la mañana se monta un mercado de fruta, verdura y productos locales, y si coincides merece la pena darse una vuelta antes de que lo recojan, hacia mediodía. Cuando se repasa qué ver en Carcassonne casi nadie habla de esta plaza, y para mí es el mejor sitio para hacer una pausa sin turistas alrededor.
Catedral de Saint-Michel

Gótica, del siglo XIII, y con una torre campanario fortificada que fue lo que más me llamó la atención, porque parece más de castillo que de iglesia. Es catedral desde 1801, cuando el obispo dejó Saint-Nazaire para seguir a sus fieles a la ciudad baja. Bonita, y una visita rápida si te pilla de paso.
La torre de Saint-Vincent
Interesante si tienes piernas y buscas qué hacer en Carcassonne fuera de lo típico. La torre de esta iglesia mide 54 metros y son 232 escalones hasta arriba, pero a cambio tienes la panorámica de la Cité desde la ciudad baja, con los tejados de la Bastida delante. Antes de ir, comprueba que la subida esté abierta ese día.
Puerta de los Jacobinos

Curiosa porque es la única de las cuatro puertas de la muralla de la Bastida que sigue en pie. Bonita sin más, y es lo único que queda para imaginar cómo estaba cerrada la ciudad baja. Se ve en unos minutos y encaja bien al final del paseo por la Bastida.
Halles Prosper Montagné y Rue de Verdun
Si quieres llevarte algo de comer, aquí es donde lo compraría. El mercado cubierto Prosper Montagné tiene producto fresco de Occitania y en la Rue de Verdun hay tiendas de quesos, vinos y dulces franceses. Interesante para el final del viaje, y con bastante más producto local que los souvenirs de la Cité.
Musée des Beaux-Arts
Para un rato si te gusta la pintura o si llueve. Recoge arte francés de los siglos XVII al XIX, con pintura, escultura y dibujo, y es de esos museos que solo recomendaría si ya has visto la Cité y la Bastida y te sobra media tarde. Queda dentro de la Bastida, así que no obliga a desviarse.
Canal du Midi en barca o a pie
Muy recomendable para terminar la tarde. El canal es del siglo XVII, Patrimonio de la Humanidad, y se construyó para mover mercancías y pasajeros entre el Garona y el Mediterráneo. A su paso por Carcassonne queda a unos 10 minutos andando de la Bastida.
Puedes hacer el paseo en barca, que es la forma de ver cómo funcionan las esclusas, o simplemente caminar por la orilla o ir en bici. Yo lo dejaría para última hora, sin prisa, antes de volver al río a ver la Cité iluminada.
Escapadas desde Carcassonne con coche
Si tienes un segundo o tercer día, lo que más compensa está fuera de la ciudad. Sin coche es complicado llegar a casi todo.
Peyrepertuse y Quéribus
Con coche y un día libre, estos dos castillos son lo que más compensa de toda la zona. Son fortalezas cátaras levantadas en lo alto de crestas rocosas al sur de Carcassonne, ligadas a la cruzada que el Papa y los reyes de Francia lanzaron contra los cátaros, y las vistas desde arriba son brutales. La entrada de Peyrepertuse ronda los 8 €. Técnicamente quedan fuera de lo que es qué ver en Carcassonne, pero son la mejor razón para alargar el viaje.
Están a más de una hora en coche, así que júntalos en la misma salida y no intentes encajarlos el mismo día que la Cité. Si me preguntas qué hacer en Carcassonne con un día extra, es esto.
Castillos de Lastours y bodegas cercanas
Si no quieres irte tan lejos, Lastours queda a unos 25 minutos en coche y también son castillos cátaros, cuatro alineados sobre una cresta, con restos del pueblo medieval en la ladera. Muy recomendable como escapada corta. De vuelta puedes parar en alguna de las bodegas que hay a pocos kilómetros de Carcassonne, porque toda esta zona es tierra de viñedo.
Lac de la Cavayère
Bonito plan de verano, sobre todo con niños. Es un lago artificial a unos 4 km de la ciudad, con playas, tirolinas y toboganes acuáticos, y por eso lo llaman la playa de Carcassonne. Fuera de temporada no le veo mucho sentido, salvo para dar un paseo alrededor del agua.
Mi ruta de un día por Carcassonne
Si solo tienes un día, yo lo haría así. Entraría en la Cité a primera hora y empezaría por el Castillo Condal con la entrada comprada, para subir después al camino de ronda y dar la vuelta por las lizas. Tras el cassoulet bajaría al río, cruzaría el Pont Vieux y pasaría la tarde en la Bastida hasta llegar al Canal du Midi.
Al anochecer volvería a la orilla del Aude para ver la ciudadela encendida. Es el orden que mejor encaja con la luz y con la gente, y con él tienes resuelto qué ver en Carcassonne sin carreras.