¿Merece la pena visitar la Isla de Ons? Aquí te dejo mi opinión reciente

El barco desde Portonovo tarda unos 40 minutos y lo primero que hice al bajar fue enseñar en el muelle el QR del permiso de la Xunta. A la izquierda quedaba Area dos Cans, con el agua turquesa y la arena ya llena de toallas, porque es la playa a la que va casi todo el mundo nada más desembarcar. Venía con la duda de si merece la pena visitar Isla de Ons o si era solo una excursión de playa, así que pasé de largo y tiré hacia los senderos.

La respuesta corta es sí. Ons es una isla pequeña, de unos 6 kilómetros de largo, y se recorre entera en un día si coges el primer barco y vuelves en el último. Yo lo hice así y aún me dio tiempo a comer sin prisa y a bañarme.

Mi día de Area dos Cans a la playa de Melide

Empecé por la ruta sur, que sale casi del mismo muelle. Al poco rato llegué a la playa de Canexol y me gustó más que Area dos Cans, con el agua igual de turquesa y bastante menos gente. Si llevas gafas de snorkel, es el sitio para sacarlas. El camino sigue entre las aldeas de Canexol y Pereiró, con casas de una planta y hórreos mirando al mar que me paré a fotografiar. Curioso pensar que en los años 50 aquí vivían más de 500 personas y hoy apenas quedan 60.

Después toca subir un rato hasta el mirador de Fedorentos, y para mí es lo mejor de la isla. Tienes la isla de Onza justo delante y, con el día despejado, las Cíes al fondo. Es la foto de Ons para redes sociales y me senté en las rocas un buen rato antes de seguir. Siguiendo la ruta aparece el Buraco do Inferno, una grieta enorme en el acantilado que en realidad es una cueva marina abierta por arriba, de unos 45 metros. Dicen que era la puerta al mundo de los muertos. Me asomé con cuidado y lo que más me gustó fue la costa que lo rodea, la parte más salvaje de la isla.

A mediodía volví a O Curro, la aldea del puerto, y di un paseo corto entre sus casas humildes y los bares que miran al mar. Aquí hay que comer pulpo sí o sí. Casa Checho tiene la terraza con vistas al mar y en Casa Acuña tienen fama el arroz de pulpo y la caldeirada, así que reserva mesa nada más bajar del barco porque a mediodía se llenan. Sentarte en esa terraza con una ración delante es parte de por qué merece la pena visitar Isla de Ons y no quedarse solo en la playa del muelle.

Por la tarde cogí la ruta norte hasta la playa de Melide, a unos 30 minutos andando del muelle. Es la playa más bonita de Ons. Arena blanca y finísima con vegetación de duna alrededor, y ni una casa a la vista. Como queda lejos del puerto llega menos gente que a las playas de O Curro, aunque tiene zona nudista y vacía no está. El agua estaba helada y aun así me metí.

¿Hace falta subir al faro de Ons?

Yo no lo haría salvo que te pille de camino. El faro es de 1926 y está en el punto más alto de la isla, pero no se puede entrar y las vistas desde la base no compensan la subida si vas justo de tiempo. Si quieres verlo, sube por el atajo que lo conecta con la ruta norte y sigue hacia Melide. Las pegas de Ons son prácticas. Hay que pedir el permiso de la Xunta porque el aforo en temporada alta es de 1.300 personas al día, y el barco solo sale en Semana Santa y durante la temporada de verano, así que reserva con antelación. Con eso resuelto, merece la pena visitar Isla de Ons en mayo o septiembre, cuando hay menos gente y el tiempo suele aguantar.

Si dudas entre esta isla y las Cíes, yo elegiría Ons para un día tranquilo, porque llega menos gente y tienes aldeas habitadas donde sentarte a comer.

Me quedo con Fedorentos, el Buraco do Inferno y Melide, y con la idea de que un día bien aprovechado basta para verla entera. Antes del último barco todavía me di un baño rápido en Area dos Cans, al lado del muelle donde había empezado todo. Si me preguntas si merece la pena visitar Isla de Ons, te digo que sí, con el primer barco a la ida y el último a la vuelta.

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