Casi todas mis escapadas desde Llanes empiezan igual, con el coche junto al Sablón y un café rápido antes de decidir si tiro hacia el este o hacia el oeste. Para encontrar pueblos bonitos cerca de Llanes no hace falta alejarse mucho, porque la mitad de los que uso como excusa están a menos de un cuarto de hora y el resto rara vez pasa de los 45 minutos.
La villa la tengo muy vista. Subo al paseo de San Pedro casi cada vez que vuelvo, porque desde arriba se ve el casco con la muralla delante, y luego bajo al puerto a ver los Cubos de la Memoria que Ibarrola pintó sobre la escollera. El problema es que en julio y agosto el centro se satura y aparcar cuesta, así que salgo temprano y ordeno las excursiones por tiempo de coche, que es como las cuento aquí.
A menos de un cuarto de hora de la villa
Póo

Póo está tan pegado a Llanes que en cinco minutos ya estoy bajando a su playa. Es la que elijo cuando voy con niños o con alguien que no quiere pelearse con las olas. El río Vallina forma un estuario tan cerrado que desde casi toda la arena no se ve el mar, y con la marea alta queda una lámina de agua tranquila y poco profunda, con los Picos de Europa detrás si el día está despejado.
En verano el aparcamiento de la playa es de pago, así que dejo el coche en el pueblo y hago andando el último tramo. Para una tarde de baño tranquila es muy recomendable.
Andrín

Andrín queda hacia el este, a unos 9 minutos, y lo que me hace volver es su playa, metida entre acantilados a kilómetro y medio de las casas. Antes de bajar paro siempre en el mirador de La Boriza, que se asoma justo encima de Andrín y Ballota y da la panorámica que mejor resume este tramo de costa. Bonito y tranquilo, incluso en pleno verano se nota menos gente que en las playas de la villa.
Barro

Barro y Niembro son los dos pueblos bonitos cerca de Llanes que junto siempre en la misma mañana, porque prácticamente comparten la ría. Barro está encaramado en una colina a 11 minutos de la villa, y su playa es de las más cómodas del concejo, con aparcamiento gratuito al lado y un acceso llano que sirve hasta para carritos. En julio y agosto llego pronto porque ese aparcamiento se llena.
Lo que la hace distinta son los dos islotes que cierran la entrada y frenan el oleaje, y con calzado cómodo sigo caminando hacia Borizo, donde en bajamar se puede llegar a la isla de Arnielles.
Niembro

Niembro, a 14 minutos, es para mí lo mejor que hay en distancia corta. La razón está en la ría. En su orilla se levanta la iglesia de Nuestra Señora de los Dolores con el cementerio pegado, una construcción de finales del siglo XVIII diseñada por Silvestre Pérez y pagada por los indianos de la zona, y es lo primero que voy a ver al llegar.
Miro la tabla de mareas antes de salir, porque con la pleamar el agua llega casi a los muros y la iglesia se refleja entera. Para verlo bien aparco en la carretera que sigue hacia Barro, que es desde donde mejor se encuadra. Ha salido en varias películas y en Instagram es una imagen que funciona sola. Imprescindible.
Si queda tiempo, dejo el coche arriba de Torimbia y bajo a pie hasta la playa, una concha de arena blanca de unos 500 metros sin ninguna construcción alrededor. Me encantó.
Unos 20 minutos, entre el río Deva y Nueva
La Franca

La Franca es la playa más oriental de Asturias y la tengo a 17 minutos de coche. La elijo para bañarme con la marea alta, cuando el arenal queda cerrado y el agua está en calma, y con la bajamar cambio de plan y camino por la arena hasta la playa del Oso, una cala pequeña entre acantilados. The Guardian la metió entre las 25 mejores playas de Europa, así que en verano se llena. Muy recomendable igualmente.
Colombres

Colombres lo dejo para los días en que busco fachadas, y a 19 minutos de Llanes es el pueblo que más me gustó de este listado en ese sentido. La capital de Ribadedeva se llenó de palacetes a finales del XIX y principios del XX con el dinero de los emigrantes que volvieron de América, y hoy todo el conjunto está declarado Bien de Interés Cultural.
Aparco cerca de la plaza del ayuntamiento, un edificio con soportales terminado en 1901 que parece más de ciudad que de pueblo, y desde ahí callejeo sin plan. La Casa Roja, que salió en la serie «La Señora», es la más llamativa, aunque también me quedo un rato mirando las palmeras que asoman detrás de las verjas de otras casas.
La única casa indiana que se puede ver por dentro es la Quinta Guadalupe, sede del Archivo de Indianos y del Museo de la Emigración, y merece la pena entrar. Después busco una terraza para tomar algo antes de seguir. Precioso.
Nueva de Llanes
Nueva queda a 22 kilómetros, igual que Colombres pero en dirección contraria, camino de Ribadesella. En un paseo corto veo la iglesia de San Jorge, alguna casona indiana como Villa Concha y el palacio del Conde de la Vega del Sella. Interesante, aunque yo voy sobre todo por Cuevas del Mar.
De todos los pueblos bonitos cerca de Llanes que tiran hacia el oeste, este es el que tiene la playa más rara. Está a unos tres kilómetros del pueblo, en la desembocadura del río Cuevas, y se llega cruzando un pequeño túnel natural de roca. Las paredes que la rodean están perforadas por cuevas y arcos, y procuro ir con la marea baja para poder recorrerlas. Muy bonita.
Entre 25 y 45 minutos, villas de otra escala
Ribadesella

A Ribadesella llego en 26 minutos por la autovía y aparco junto al paseo de los Vencedores del Sella, antes de cruzar el puente. Es de las villas que más me gustan de la costa asturiana, y casi todo lo que me interesa está al otro lado de la ría.
Allí empieza la playa de Santa Marina, con un paseo lleno de palacetes y villas indianas que se levantaron a partir de 1907, cuando la marquesa de Argüelles impulsó una urbanización para veraneantes adinerados. Lo recorro entero mirando fachadas, y alguna de esas casas hoy es hotel. Espectacular.
Para la vista de conjunto vuelvo hacia el casco y subo a la ermita de Guía, en lo alto del monte Corberu. Arriba hay unos cañones apuntando al mar y desde ahí se ve la desembocadura del Sella con toda la playa enfrente. Recomendadísimo a última hora de la tarde.
San Vicente de la Barquera

San Vicente ya es Cantabria, a 28 minutos cruzando el Deva, y lo primero que hago es atravesar andando el puente de la Maza, un puente de piedra de casi 500 metros que conserva 28 arcos y que lleva a la zona de playas. Luego subo a la Puebla Vieja hasta la iglesia gótica de Santa María de los Ángeles, porque junto a la muralla hay un mirador sobre la ría y, con el día claro, sobre los Picos de Europa. Muy bonito, aunque en verano conviene llegar pronto para aparcar.
Cangas de Onís

Cangas de Onís es la excepción entre estos pueblos bonitos cerca de Llanes, porque es de interior y el más lejano, a 50 kilómetros y unos 42 minutos. Merece la pena por el Puente Romano sobre el Sella, que en realidad es medieval y lleva colgada del arco central una réplica de la Cruz de la Victoria. Hago la foto desde el puente moderno de enfrente, que es desde donde mejor se ve.
Si puedo, voy en domingo para ver el mercado que se monta en la plaza desde hace más de dos siglos y quedarme a tomar el vermut en una terraza con un trozo de queso gamonéu comprado allí mismo.
Colombres y La Franca en el mismo día
Si tengo que recomendar una sola escapada entre todos estos pueblos bonitos cerca de Llanes, junto Colombres y La Franca en la misma jornada. Por la mañana callejeo entre las casas indianas y entro en el museo, y por la tarde bajo a la playa a esperar la marea alta. Son menos de 20 minutos de coche desde la villa, así que vuelvo a tiempo de cenar en el puerto.