El Saludo al Sol de Zadar merece la visita, pero solo si la haces a la hora correcta. De día es un círculo de cristal en el suelo del paseo y poco más. Al anochecer la cosa cambia, porque el disco se enciende con la energía acumulada durante el día y monta un juego de luces que no se repite, con el mar de fondo poniendo el sonido. Dos instalaciones gratis y media hora muy bien aprovechada.
Las dos obras son del arquitecto croata Nikola Bašić y están pegadas la una a la otra en la punta noroeste de la Riva, el paseo marítimo del casco antiguo. Se visitan juntas sí o sí, así que aquí va el plan para sacarles partido sin perder la tarde.
Qué es el Saludo al Sol y por qué funciona de noche
Es un disco de 22 metros de diámetro encajado a ras de suelo, formado por unas 300 láminas de vidrio con células fotovoltaicas debajo. Capta energía solar durante el día y la devuelve por la noche en forma de luces que cambian de color y de ritmo sin patrón fijo. Alrededor tiene esferas más pequeñas que representan los planetas del Sistema Solar y un anillo metálico grabado con datos astronómicos y el santoral de la ciudad.

Mi consejo es que no lo busques a mediodía. Con el sol alto es un pavimento de cristal que refleja y punto, toda la gracia está en la transición del día a la noche. El disco produce electricidad de verdad, en torno a 46.000 kWh al año según las cifras que se manejan, y con esa energía se cubre parte del alumbrado del paseo.
El Órgano del Mar, música según venga el oleaje
Unos pasos antes del disco, la escalinata de piedra que baja hasta el agua esconde el Órgano del Mar de Zadar. Son unos 70 metros de escalones con 35 tubos instalados debajo, cada uno afinado en un tono distinto. Las olas empujan aire por los tubos y el sonido sale por orificios abiertos en la piedra, así que el instrumento toca solo, sin horario y sin nadie al mando.

Lo que suene depende del mar. Con calma chicha apenas se oye un murmullo, y con oleaje o con la estela de un ferry el órgano de mar se arranca con acordes graves que llegan lejos. Si puedes elegir, un día con algo de viento gana por goleada. Siéntate en los escalones, que para eso están, y dale diez minutos. El premio europeo al mejor espacio público urbano que se llevó la obra tiene su lógica.
Cuál ver primero y a qué hora ir
El plan que mejor funciona es llegar entre 45 minutos y una hora antes de que se ponga el sol. Empieza en los escalones del órgano, mirando al oeste, porque la puesta de sol en Zadar se ve de frente desde el agua y con banda sonora incluida. Hitchcock dijo en los años sesenta que aquí se veía el ocaso más bonito del mundo, y esa frase sigue llenando el paseo cada tarde, así que no cuentes con tenerlo para ti.
Cuando el sol toque el agua, muévete al Saludo al Sol de Zadar, que lo tienes a unos pasos. Las luces arrancan con el crepúsculo y ganan fuerza a medida que oscurece, con los críos correteando detrás de los colores. En verano eso supone quedarse hasta bien pasadas las nueve de la noche, y en invierno lo tienes resuelto mucho antes.
Si el día está nublado, no lo descartes. El atardecer en Zadar pierde algo de foto, pero las luces del disco lucen igual y el órgano suena mejor con el mar movido que suele acompañar a las nubes.
Cómo llegar, cuánto tiempo y qué hay cerca
Todo está en el extremo noroeste de la Riva, dentro del casco antiguo, y se llega andando desde cualquier punto de la península en menos de 15 minutos. No hay entradas ni horarios, el sitio es de paso libre a cualquier hora. Con coche, olvídate de aparcar dentro del casco viejo. Déjalo hacia el puerto de Foša, donde arranca la Riva, y en unos 10 minutos a pie estás delante del disco.
La visita en sí da para entre 15 y 30 minutos, más lo que quieras alargar el rato del ocaso. El resto de la tarde sale sola, con el foro romano y la iglesia de San Donato a cinco minutos andando.
Si duermes en el casco antiguo o cerca de la Riva puedes repetir otra noche sin esfuerzo, que la función cambia cada día. Aquí tienes las zonas donde alojarse en Zadar. Quédate con la idea de fondo, el saludo al sol de Zadar rinde mucho más tratado como plan de tarde completa que como parada rápida para la foto. Llega con el sol todavía arriba y deja que el paseo haga el resto.