Cuando pienso en el mapa mental que todos llevamos de Cataluña, siempre coloco Calella como ese punto donde la costa se vuelve cómoda y cercana. Está en la provincia de Barcelona, pero con suficientes guiños marineros como para que a veces dudes de si sigues en la misma provincia o si te has deslizado hacia un rincón más salvaje.
Entre cafés en terrazas donde la brisa te despeina lo justo y paseos al atardecer con olor a crema solar, me descubro mirando hacia el interior y hacia los lados. Así fue como acabé trazando mi pequeña ruta de Pueblos bonitos cerca de Calella, una excusa perfecta para perderme unas horas y volver con los zapatos llenos de polvo de caminos distintos.
Los pueblos bonitos cerca de Calella
Hay algo liberador en salir de Calella sin plan rígido, solo con el deseo de encontrar calles que hablan solas y plazas que desarman. Estos son los lugares que más me atraparon.
Tossa de Mar

Tossa de Mar es de esos sitios donde te bajas del coche y sientes que la mezcla de sal, luz y murallas te envuelve al instante. Caminé por la arena mientras el viento me empujaba hacia la silueta imponente del castillo. No hay foto que haga justicia a ese conjunto de murallas mordidas por el mar. Subiendo, escuchas cómo cruje la piedra, casi como si te contara un secreto antiguo. Entre el azul intenso del agua y el dorado de las torres, entendí por qué tanta gente suspira aquí. Uno de los Pueblos bonitos cerca de Calella que más me sorprendió.
Calonge

Calonge tiene dos caras, pero la interior es la que te atrapa con su castillo enorme y su aroma a pan caliente. En sus calles estrechas, que se curvan como si estuvieran pensando qué decirte, la piedra antigua domina cada esquina. El castillo, serio y robusto, tiene esa presencia que hace que bajes la voz sin darte cuenta. Me pillé tocando sus muros solo para imaginar cuántas historias han rebotado allí. Es perfecto para una mañana tranquila, cuando buscas un lugar que te reciba sin artificios.
Breda

Breda es ese pueblo que parece evaluarte desde la distancia antes de dejarte entrar. Llegué temprano, con el humo de las chimeneas aún bajo y ese olor a café que te acomoda el ánimo. Las fachadas apagadas, las tiendas pequeñas y la iglesia que se impone sin esfuerzo te colocan en un escenario que se siente auténtico. Me quedé un rato en la plaza, escuchando pasos, voces y el sonido metálico de persianas deslizándose.
Santa Perpètua de Mogoda

Santa Perpètua de Mogoda tiene vida real sin maquillajes, y quizá por eso atrae. Los parques huelen a césped recién cortado y las calles mezclan lo moderno y lo resistente sin tensiones. Me senté en una terraza mientras el sol se colaba entre los edificios, viendo cómo la tarde cambiaba de color. Es un sitio para cuando buscas un respiro sencillo, sin decorados innecesarios.
Santa Coloma de Farners

Santa Coloma de Farners es un pequeño bálsamo en forma de pueblo. Nada más entrar, el perfume de los tilos se te queda en la ropa. Las casas parecen colocadas para que el paseo sea agradable, y la rambla invita a avanzar sin prisa. Me acerqué al balneario, donde el agua suena con un ritmo que te obliga a respirar más lento. Si buscas Pueblos bonitos cerca de Calella, ponlo en la lista: aquí el silencio tiene textura.
Llagostera

En Llagostera todo sucede a un ritmo que el cuerpo agradece. Paseé sin rumbo y encontré rincones donde las piedras dicen más que cualquier cartel. Las torres medievales se asoman entre tejados rojizos, y si cierras los ojos un segundo escuchas ecos antiguos. El olor a leña y el catalán suave de fondo acompañan cada paso. Tiene un encanto tranquilo, especialmente en días nublados que intensifican sus colores.
Cassà de la Selva

Cassà de la Selva fue una sorpresa: un pueblo que enseña su encanto poco a poco. Las casas modernistas aparecen cuando menos lo esperas, como si jugaran contigo. Hay olor a pastelería flotando por varias calles, y el sonido de bicicletas pasando da un ritmo agradable al paseo. La plaza central es perfecta para observar sin prisa. Puede que no aparezca en todas las listas de Pueblos bonitos cerca de Calella, pero tiene un carácter directo que engancha.