Kaysersberg en Navidad 2026: Conoce sus mercados navideños más bonitos

El mercado de Kaysersberg abre doce días al año: el viernes, el sábado y el domingo de cada uno de los cuatro fines de semana de Adviento, desde finales de noviembre hasta el último domingo antes de Nochebuena. Ese calendario decide cómo se vive Kaysersberg en Navidad, porque el pueblo se queda decorado todo diciembre, pero las casetas solo están montadas esos fines de semana.

Si consigues cuadrar uno de ellos, el viaje compensa. Es de los mercados de Alsacia con la artesanía más cuidada, con producto hecho en Francia y expositores seleccionados uno a uno, y se monta en un pueblo de casas de entramado de madera a los pies de un castillo en ruinas. Si tus fechas caen entre semana o en la semana de Navidad, verás el pueblo iluminado, pero no el mercado.

  • Fechas: de viernes a domingo durante los cuatro fines de semana de Adviento, de finales de noviembre al último domingo antes de Navidad
  • Dónde: Cour de l’Arsenal y detrás de la iglesia de Sainte-Croix (artesanía), y place de la Mairie (productores)
  • Horario: de 10 a 20 h
  • Entrada: gratuita
  • Mejor momento: nada más abrir o al final de la tarde, cuando se van los autocares
  • Cómo llegar: Navette de Noël desde Colmar o aparcamiento disuasorio con lanzadera (solo sábados y domingos)

Mercado de Navidad de Kaysersberg

El Mercado de Navidad de Kaysersberg arranca el último fin de semana de noviembre y abre de viernes a domingo, de 10 a 20 h, hasta el cuarto domingo de Adviento. Se celebra desde 1987, lo organiza la asociación Noël à Kaysersberg y en 2022 ganó el concurso de la radio RTL al mejor mercado de Navidad de Francia. En realidad son dos mercados oficiales, separados por pocos minutos a pie, y conviene distinguirlos porque venden cosas muy distintas.

El mercado auténtico de la Cour de l’Arsenal

Es el mercado de artesanía, con una treintena de casetas de madera repartidas entre la Cour de l’Arsenal, el patio que hay detrás de la caseta de la oficina de turismo, y el callejón que rodea la iglesia de Sainte-Croix. La asociación elige a los expositores con criterios estrictos y solo admite productos hechos en Francia, de modo que aquí hay juguetes de madera, adornos para el árbol, cuero y cerámica, junto a creaciones de artesanos del propio pueblo. Si buscas decoración hecha a mano, Le Grenier Enchanté tiene tienda en Kaysersberg y caseta en el mercado.

El mercado de productores de la place de la Mairie

En la plaza del Ayuntamiento se instala el Marché paysan, el mercado de los productores del valle, con vino de Alsacia, foie gras, terrinas, quesos, embutidos, miel y siropes. Al fondo, cerca del Ayuntamiento, un puesto señalizado sirve vino caliente ecológico con miel que merece la parada.

Para comer y beber algo distinto, estos son los puestos con más fama:

  • Los elixires del puesto Jus d’Antoine, frente a la caseta de turismo, zumo de fruta caliente con un chorro de aguardiente que también preparan sin alcohol.
  • Bredele, las galletas navideñas alsacianas con mil formas; los de la panadería L’Enfariné tienen fama, y allí hay mesas para hacer una pausa.
  • Pan de especias hecho solo con miel, sin azúcar, en el puesto del apicultor Le Rucher du Pays Libre.

San Nicolás y los conciertos de Adviento en Kaysersberg

El momento más alsaciano de Kaysersberg en Navidad llega un sábado de principios de diciembre, cerca del día del santo, cuando San Nicolás recorre las calles con su mitra y su burro. Lo acompaña Hans Trapp, el personaje oscuro con el que en Alsacia se asusta a los niños que se han portado mal, y por el camino se reparten golosinas. El desfile es a primera hora de la tarde, y si viajas con niños es el fin de semana que yo elegiría.

La música llega los domingos. Algunos domingos de Adviento por la tarde hay conciertos gratuitos en la iglesia de Sainte-Croix, y conviene mirar el programa antes de elegir fin de semana, porque no se repiten todos.

Cuándo hay más gente en Kaysersberg y cómo llegar en fin de semana

La gran pega de Kaysersberg en Navidad es que todo el público se concentra en tres días por semana. A lo largo del Adviento pasan hasta 300.000 visitantes por un pueblo de calles estrechas y empedradas, y los sábados y domingos se suman los autocares de excursiones organizadas. Por eso los mejores momentos son nada más abrir, a las 10, antes de que lleguen los grupos, o el final de la tarde, cuando ya se han ido y las luces están encendidas.

Ir en coche tiene sentido si cuentas con los aparcamientos disuasorios, que solo funcionan sábados y domingos. Incluyen una lanzadera gratuita hasta la place Gouraud, en pleno centro. Los viernes no hay lanzadera, de modo que toca probar suerte en los aparcamientos de siempre, que se llenan pronto.

Sin coche, la opción es la Navette de Noël, el autobús especial que sale de la estación de Colmar los viernes, sábados y domingos y enlaza Kaysersberg con Riquewihr y Ribeauvillé. Los billetes se venden solo por internet desde mediados de noviembre, son limitados y se agotan, así que conviene comprarlos en cuanto salen. La parada queda a las afueras, camino de Kientzheim, y desde allí hay entre 15 y 20 minutos a pie hasta el centro.

Dormir en el pueblo permite verlo temprano y de noche sin excursionistas. Eso sí, los fines de semana de mercado el alojamiento se agota con meses de antelación, y lo prudente es reservar a finales de verano o buscar base en Colmar.

Kaysersberg sin casetas: entre semana y la semana de Navidad

El pueblo no se apaga cuando se recogen las casetas. La decoración se queda todo diciembre y es lo que justifica Kaysersberg en Navidad un martes cualquiera, con guirnaldas, coronas y, sobre todo, peluches colgados de las fachadas de entramado, un detalle muy de este pueblo.

La calle principal, la rue du Général de Gaulle, cruza el centro de punta a punta entre escaparates decorados y pasa por la place de l’Église, donde la fuente de Constantino, dedicada al emperador romano, también se viste para las fiestas. Siguiendo la misma calle se llega al puente fortificado sobre el Weiss, el río que atraviesa el pueblo y su rincón más fotografiado; de noche se ve desde allí el castillo del Schlossberg iluminado en lo alto. Como en diciembre anochece hacia las cuatro y media, a media tarde ya se puede hacer el paseo con las luces encendidas.

Frente al resto del año, en Navidad se gana en las fachadas y se pierde en el paisaje. El castillo está rodeado de viñedos que en verano y en vendimia son la gran foto de Kaysersberg, y en diciembre están pelados.

Qué está abierto en Kaysersberg del 24 de diciembre al 1 de enero

Pasado el último domingo de Adviento ya no quedan casetas, y el 25 el mercado está siempre cerrado. Lo que sigue abierto es la exposición navideña de la Salle de l’Arsenal, gratuita y con un tema distinto cada año, que abre el 24 por la tarde, cierra el 25 y el 1 de enero y mantiene su horario de tarde el resto de días hasta primeros de enero. Hay que contar también con el 26, porque San Esteban es festivo en Alsacia y Mosela por derecho local, aunque no lo sea en el resto de Francia, y conviene comprobar horarios ese día igual que el 25.

Para comer o cenar en estas fechas, la oficina de turismo publica la lista de restaurantes que abren el 24, el 25, el 26, el 31 y el 1, y hay que reservar mesa con tiempo. Sin mercado tampoco circula la Navette de Noël, así que para llegar desde Colmar quedan el coche o el autobús regular, que tiene pocas frecuencias y conviene mirar antes.

La Nochevieja en Kaysersberg es tranquila. No he encontrado un programa público que destaque, y la noche se organiza alrededor de la cena de la Saint-Sylvestre en algún restaurante del pueblo, reservada con antelación.

¿Y si tus fechas no coinciden con el mercado de Kaysersberg?

Si tu viaje cae entre semana o en la semana de Navidad, Kaysersberg en Navidad sigue valiendo la visita, aunque como paseo de una tarde y no como destino de mercado. El plan B más sólido es dormir en Colmar, a unos 20 minutos, cuyos mercados tradicionales abren a diario hasta poco antes de Nochevieja, con horario reducido el 24 y abiertos incluso el día de Navidad. Desde allí, una tarde entre semana en Kaysersberg da para la exposición del Arsenal, el puente sobre el Weiss con las luces encendidas y un paseo sin prisa por la calle principal.

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