Tres veces cada tarde, un Papá Noel con trineo y renos cruza por encima de las casetas de Rathausmarkt y se detiene a medio camino para contar en alemán la historia de Rudolph. Ese vuelo es la imagen más repetida de Hamburgo en Navidad, y caduca pronto, porque el mercado abre en la última semana de noviembre y desmonta el 23 de diciembre.
Compensa ir antes de ese día. Alrededor del Ayuntamiento hay otros diez mercados que se recorren andando, los primeros abren a mediados de noviembre y muy pocos siguen montados pasada Navidad.
- Fechas: de mediados de noviembre al 23 de diciembre, Rathausmarkt desde la última semana de noviembre
- Dónde: Rathausmarkt, Jungfernstieg y la Mönckebergstraße, más la Spielbudenplatz en St. Pauli
- Mejor momento: entre semana, de día para comprar y al anochecer para las luces
- Días a evitar: las tardes de sábado de Adviento y el 24
- Bebida: Glühwein en taza con fianza de 2 a 5 euros
Una docena de mercados a pie: por qué Hamburgo compensa en Adviento
Sí compensa, por densidad. Entre la Hauptbahnhof y el Binnenalster caben los grandes mercados del centro, y la oferta va del pueblo nostálgico de Roncalli al mercado erótico de la Reeperbahn.
El resto del año, Hamburgo se visita por el puerto y la Elbphilharmonie, y la Mönckebergstraße se cruza deprisa. En Adviento pasa al revés. El centro comercial se convierte en el destino y el puerto pierde, porque oscurece hacia las cuatro y el viento del agua cala. La vuelta en barco por el puerto va por la mañana.
Quien busque un casco medieval de postal o nieve asegurada se equivoca de ciudad. En Hamburgo llueve mucho.
Mercado de Navidad de Hamburgo hasta el 23: cuál elegir en el centro

Hablar del Mercado de Navidad de Hamburgo en singular despista, porque cada plaza monta el suyo con calendario propio. Casi todos cierran el Totensonntag, el domingo de difuntos protestante anterior al primer Adviento, y la mayoría recoge el 23.
Rathausmarkt, el histórico de Roncalli

Lo ideó Bernhard Paul, fundador del circo Roncalli, y se ordena en callejones temáticos. En el de los juguetes, un tren en miniatura circula por los tejados de las casetas. Tiene un carrusel de los años veinte y una tienda de Käthe Wohlfahrt ante la que a menudo se forma cola. Es el más lleno y el que merece la primera tarde.
Jungfernstieg y Gänsemarkt, junto al Alster

El Weißer Zauber cambia la madera por pagodas blancas, unos 80 puestos y una noria histórica, con los Märchenschiffe amarrados para los niños. Desde su orilla se ve el abeto plantado en mitad del Binnenalster.
A pocos pasos, el Gänsemarkt monta casetas de jengibre y gansos iluminados que baten las alas. Es el sitio para la Feuerzangenbowle, vino caliente bajo un cono de azúcar empapado en ron y flambeado.
El eje de la Mönckebergstraße

Spitalerstraße arranca casi en la puerta de la Hauptbahnhof, con casetas que imitan el ladrillo hanseático. En la Gerhart-Hauptmann-Platz plantan un bosque de abetos con suelo de bosque, y alrededor de St. Petri, la iglesia más antigua de Hamburgo, los escaparates recrean cuentos. Por todo el eje se venden Schmalzkuchen, buñuelos en rombo con azúcar glas.
Santa Pauli y los que quedan fuera del eje
Santa Pauli ocupa la Spielbudenplatz, en la Reeperbahn, y es solo para adultos, con striptease de jueves a sábado y Glühwein rosa de unicornio los lunes. El Michel, el mercado más antiguo de la ciudad, solo abre el primer fin de semana de Adviento.
Los sábados del desfile en Hamburgo: gente, precios y alojamiento
Los sábados de Adviento, Papá Noel desfila por la Mönckebergstraße hacia el Jungfernstieg en dos pases por la tarde. Esas tardes el eje central se satura y los mercados de barrio se recorren con calma. Entre semana y de día hay bastante menos gente. Hasta principios de diciembre, el Winterdom, la mayor feria del norte de Alemania, suma su propio público en el Heiligengeistfeld.
El alojamiento sube los fines de semana y en las semanas previas a Nochebuena. Dormir entre la Hauptbahnhof y el Jungfernstieg deja los grandes mercados a pie, algo que pesa cuando anochece pronto. Las zonas están en la guía de dónde alojarse en Hamburgo, útil para planificar Hamburgo en Navidad sin depender del transporte nocturno.
Metro de festivo y casetas recogidas: así está Hamburgo el 24, el 25 y el 26
El 24 es el peor día del viaje. Los grandes mercados ya han desmontado, las tiendas cierran por ley a las dos y solo aguantan unos pocos de barrio con horario corto, como Wandsbek. Al caer la tarde, los trenes pasan a frecuencias de veinte minutos.
El 25 y el 26 son festivos con el comercio cerrado y transporte de domingo, con servicio nocturno. Bergedorf, Eppendorf o Harburg cierran del 24 al 26. El Miniatur Wunderland abre todos los días del año y es el plan bajo techo más seguro.
Del 27 a Nochevieja: lo que aguanta y las Landungsbrücken
Alargar Hamburgo en Navidad más allá del 26 todavía da casetas. Spitalerstraße reabre unos días, Bergedorf y Eppendorf llegan hasta el 30 y Harburg se despide con fuegos artificiales. El minigolf de invierno de HafenCity aguanta hasta finales de diciembre o primeros de enero.

La ciudad no tiene fuegos oficiales en Nochevieja. La gente se concentra en las Landungsbrücken, donde a medianoche suenan las sirenas de los barcos y los particulares lanzan cohetes sobre el puerto. Alrededor del Binnenalster y del Rathausmarkt está prohibido tirar petardos, así que el Alster ofrece una noche más tranquila. El transporte funciona toda la madrugada.
¿Bergedorf, Ottensen o el Botánico cuando Rathausmarkt no cabe?
Si el centro revienta un sábado, Bergedorf queda a un trayecto de S2. Su mercado ocupa los jardines del castillo, el único que conserva la ciudad, con casetas rojas de aire escandinavo, hogueras y salchicha de alce.

Ottensen tira más de barrio, con unos 50 puestos y teatro de marionetas. Y para quien llegue con el centro ya recogido, el Christmas Garden del Jardín Botánico Loki Schmidt sigue encendido hasta la segunda semana de enero, con entradas por franja horaria. Es la forma más segura de ver Hamburgo en Navidad iluminado cuando ya no queda trineo.