Montpellier en Navidad
🎄 Navidad

Montpellier en Navidad 2026: Qué ver y hacer durante las fiestas

Por Cynthia Becerra Actualizado el 12 min de lectura

Montpellier en Navidad se vive al aire libre y con menos ropa de lo que uno espera en un mercado navideño. A mediodía el sol todavía calienta la Promenade royale du Peyrou, la gran explanada del siglo XVII que se asoma sobre los tejados de la ciudad, y se puede pasear entre las casetas con un abrigo ligero. Hacia las cinco de la tarde se pone el sol, se encienden las luces del Arco del Triunfo y de las calles del Écusson, el casco antiguo, y la misma plaza cambia por completo: llega más gente, suena música en la carpa y casi todo el mundo lleva un vaso de vino caliente en la mano.

El mercado abre a finales de noviembre y aguanta hasta el 30 o el 31 de diciembre, y las luces del centro siguen encendidas hasta los primeros días de enero. Merece la pena para una escapada corta de dos o tres días, sobre todo si vas con niños, si te apetece una Navidad suave sin pasar frío o si vienes en tren desde Cataluña, a unas tres horas de Barcelona. Si buscas una ruta de varios mercados, el ambiente de las ciudades alemanas o una gran fiesta en la calle para Nochevieja, en cambio, Montpellier se queda corto, porque tiene un solo mercado y lo desmonta antes de la noche del 31.

En este artículo 7 secciones

Cómo es el Mercado de Navidad de Montpellier y qué probar

Desde 2023, el mercado se monta en la Promenade royale du Peyrou, entre el Arco del Triunfo, levantado a finales del siglo XVII en honor de Luis XIV, y el château d’eau, el templete de columnas donde termina el antiguo acueducto que traía el agua a la ciudad. En medio queda la estatua ecuestre del rey, rodeada de casetas de madera y de plátanos. Antes el mercado estaba en la Esplanade Charles-de-Gaulle, junto a la Comédie, y por eso muchas guías antiguas todavía lo sitúan allí. Mucha gente lo sigue llamando Les Hivernales, su nombre de siempre.

El Mercado de Navidad de Montpellier reúne unas noventa casetas. La gran mayoría venden decoración, joyas, cosmética, productos de la región y santons, las figuritas de barro pintadas a mano que en el sur de Francia se usan para montar el belén. Una quincena se dedican a la comida salada y unas pocas a los dulces, y no te costará encontrar algo para picar mientras paseas.

📅 Fechas
Aproximadas desde el 30 noviembre al 31 de diciembre
🕒 Horario
De domingo a jueves, de 10:30 a 21:30 h; viernes y sábados, de 10:30 a 22:30 h
⚠️ Días especiales
El 24, hasta las 18 h; el 25, cerrado; el último día, hasta las 18 h. Algunos lunes de las primeras semanas cierra; conviene comprobarlo
📍 Dónde
Promenade royale du Peyrou, junto al Arco del Triunfo. Tranvías 4 y 5, parada Peyrou Arc de Triomphe
🎟️ Entrada
Gratuita

Si vas con niños, tienes plan para toda la tarde. La Forêt de Noël, el Bosque de Navidad, es una zona de juegos gratuita, y hay tres atracciones de pago (unas sillas voladoras, un trenecito y un tiovivo) a unos 3 euros el tique en la última edición. Papá Noel recibe a los niños los miércoles, sábados y domingos por la tarde, con un rato para hacerse la foto, y al pie del château d’eau hay un buzón para dejarle la carta. Los perros pueden entrar con correa, un detalle que se agradece si viajas con el tuyo.

Junto al château d’eau se instala también una gran carpa, la tente de convivialité, que pone el ritmo a las noches del mercado. En la última edición hubo jazz los jueves, sesiones de DJ, karaoke y concursos musicales los viernes y sábados, talleres para niños los miércoles y domingos y brunch los domingos por la mañana. Como el programa cambia cada año, échale un vistazo antes de elegir tarde.

Para verlo con calma basta con una hora y media larga. Lo bonito es llegar hacia las cinco de un martes o un jueves, cuando todavía queda luz, y quedarte a ver cómo se encienden el arco y las verjas del Peyrou. Mientras paseas, esto es lo que merece la pena probar o llevarte:

  • Vin chaud, el vino caliente con especias que se vende en casi todas las casetas de bebida, y chocolate caliente para los que no beben.
  • Ostras, raclette (queso fundido sobre patata) y galletas de jengibre en las casetas de comida.
  • Oreillettes, unos buñuelos finísimos y crujientes perfumados con agua de azahar y cubiertos de azúcar, que aparecen en las panaderías a partir de Navidad.
  • Santons para el belén, el recuerdo más típico del mercado.
  • Ya en los restaurantes del centro, brandade de morue (bacalao desmigado con aceite de oliva y patata) y petits pâtés de Pézenas, unos pastelitos de carne dulces y salados a la vez.

Si vas a primeros de diciembre, las luces se disfrutan con calma

Las primeras semanas son las más relajadas para vivir Montpellier en Navidad. Las luces se encienden a finales de noviembre, el mercado acaba de abrir y entre semana se pasea por el centro sin agobios. Un aviso antes de nada: si has leído que en estas fechas se proyectan espectáculos de luz sobre la catedral o el Musée Fabre, ese festival, Cœur de Ville en Lumières, dura solo tres noches a mediados de noviembre, antes de que abra el mercado.

Las luces de Navidad, en cambio, sí te acompañan todo el viaje. Hay más de ochenta plazas y calles iluminadas en el Écusson, con adornos hechos con botellas de plástico recicladas, y están encendidas desde que cae la tarde hasta poco antes de medianoche. El centro de todo es la Place de la Comédie, una de las mayores zonas peatonales de Europa, a la que los vecinos llaman el Huevo por su forma ovalada. Frente a la Ópera Comédie se planta un abeto natural de unos quince metros, y desde allí lo mejor es perderse a pie por la Rue de la Loge y la Rue du Bras-de-Fer hasta la plaza de la Canourgue y la catedral de Saint-Pierre, de gótico meridional y la única iglesia medieval del casco antiguo que sobrevivió a las guerras de religión. De día se ven mejor las fachadas, pero el recorrido gana mucho cuando las guirnaldas ya están encendidas sobre las calles estrechas.

El otro gran plan de estas semanas está en lo alto del Arco del Triunfo. Durante el mercado, la oficina de turismo organiza Noël au sommet, una visita guiada a la terraza del arco con un vaso de vino caliente, mientras el guía te cuenta la historia de la ciudad con el Peyrou iluminado delante. Cuesta desde 12 euros y, como los grupos son pequeños, reserva con unos días de margen.

Este es también el momento en que más se nota la diferencia con el resto del año. Quien conoce Montpellier en verano la recuerda como la base para ir a las playas de Palavas o de Carnon, con tardes en las que el sol no se pone hasta pasadas las nueve. En diciembre el día dura unas nueve horas, el mar queda para un paseo y la vida se recoge en el Écusson y en el Peyrou. Pierdes el baño y las tardes eternas en las terrazas, y a cambio tienes el centro iluminado, la explanada convertida en un pueblo de casetas y paseos por el centro sin el calor del verano.

La semana antes de Navidad, cuando salen los desfiles y el centro se anima

Si viajas en los días previos a Nochebuena, te tocará la parte más animada de Montpellier en Navidad, con los desfiles y los planes que la ciudad reserva para el final. Desde primeros de diciembre ya hay pasacalles algunos miércoles y sábados por la tarde, con charangas, zancudos y Papá Noel recorriendo el centro, pero la última semana es la que concentra más.

La cita grande es el gran desfile del sábado antes de Navidad. Sale al caer la tarde de la Place des Martyrs de la Résistance, frente a la Prefectura, y termina en la Comédie, con batucada, zancudos y bailarines, y ese día el centro se llena de familias. Esos mismos días, las asociaciones de vecinos y comerciantes montan su propia fiesta. En la última edición hubo villancicos a capela en el barrio de Saint-Roch, una coral y caballos luminosos en Beaux-Arts y un cuarteto de jazz de Nueva Orleans en la rue de l’Argenterie. Si te gusta el ambiente de barrio, merece la pena desviarte del recorrido principal.

Para una noche distinta, apúntate a la Échappée nocturne del Jardin des Plantes, el jardín botánico más antiguo de Francia, fundado en 1593. Un cuentacuentos y un botánico te llevan por el jardín a oscuras contando mitos y leyendas de invierno, y en la última edición hubo una visita especial de Navidad justo antes del 24. Hay pocas plazas y se reservan en la oficina de turismo, igual que la visita del arco.

¿Qué puedes hacer en Montpellier en Nochebuena y el día de Navidad?

Estos tres días cambian bastante el plan, y conviene saber qué te vas a encontrar en cada uno. El 24, Nochebuena, el mercado abre por la mañana pero recoge a las seis de la tarde, de modo que si quieres pasear entre casetas con las luces encendidas, ve pronto. Esa noche las luces del centro no se apagan como el resto de días y se quedan encendidas hasta la mañana.

El 25 es festivo en toda Francia y es el día más parado de Montpellier en Navidad. El mercado cierra todo el día, y también el Musée Fabre, el gran museo de bellas artes de la ciudad, que además cierra los lunes y el 1 de enero. Algunas fuentes lo dan cerrado también el 24; si querías ir ese día, compruébalo. El transporte funciona con servicio reducido y otros años varias líneas de autobús no empezaron hasta primera hora de la tarde, así que consulta la web de TaM, el operador de tranvías y autobuses, antes de moverte. Lo mejor que puedes hacer el 25 es caminar. El Écusson se recorre entero a pie y el Peyrou sigue abierto como paseo, con buenas vistas sobre la ciudad y el acueducto.

El 26, por suerte, no es festivo en esta parte de Francia. Las tiendas vuelven a abrir y el mercado recupera su horario normal. En la última edición, además, hubo un concierto de gospel navideño en el atrio de la iglesia de Saint-Roch al caer la tarde.

Entre Navidad y Nochevieja, los últimos días del mercado

Entre Navidad y fin de año el mercado vive sus últimos días con un ambiente más de vacaciones, con muchas familias por la tarde y algo menos de prisa que la semana anterior. Ten en cuenta que no siempre llega a Nochevieja. Unos años se despide el 31 y otros el 30, y el último día cierra a las seis de la tarde. Si tu viaje empieza el 31, ya no lo verás.

Nochevieja en Montpellier es más tranquila de lo que podrías esperar en una ciudad tan animada. No he encontrado ninguna fiesta pública ni fuegos artificiales organizados por el Ayuntamiento en las últimas ediciones, y la noche se reparte entre cenas, bares y espectáculos de pago. Las luces del centro, eso sí, se quedan encendidas toda la noche, como el 24, y dan para un último paseo por el Écusson antes o después de cenar.

Si te apetece algo especial, mira con tiempo la programación de la Ópera de Montpellier. En la última edición hubo un concierto de Año Nuevo en la Opéra Berlioz, la gran sala del palacio de congresos del Corum, la tarde del 31 y a mediodía del 1, y una fiesta de música electrónica en la Ópera Comédie para recibir el año. Los dos son de pago y conviene sacar las entradas con antelación. El 1 de enero es festivo y la ciudad funciona como el 25, aunque las luces todavía aguantan encendidas unos días más.

Cómo organizar tu escapada a Montpellier

Montpellier en Navidad se llena sobre todo los fines de semana de diciembre y, dentro de cada día, en las horas de después de anochecer. Las noches de viernes y sábado, con el mercado abierto hasta más tarde, el Peyrou está a rebosar. Si puedes elegir, guarda el fin de semana para los desfiles y deja las compras para una mañana de diario, cuando se pasea con espacio y con el sol de cara.

Para dormir, lo más cómodo es el Écusson o los alrededores de la Comédie. Desde allí llegas al Peyrou dando un paseo y vuelves de noche por calles iluminadas sin depender del transporte. Si prefieres algo más tranquilo, Antigone y Port Marianne, los barrios modernos del este, están bien conectados por tranvía con el centro. En estas fechas sube la demanda de alojamiento y con ella los precios, sobre todo los fines de semana, así que reserva pronto si vas a ir en sábado.

Llegar es sencillo. Desde Barcelona hay trenes directos de unas tres horas. Unos llegan a la estación de Saint-Roch, en pleno centro, desde donde puedes ir andando a muchos hoteles, y otros a Montpellier Sud de France, la estación nueva de las afueras, que está unida al centro por la línea 1 del tranvía. Fíjate bien en cuál te deja el tuyo. El transporte público es gratuito para los vecinos de la metrópoli, pero no para los visitantes, que necesitan billete. Lo compras en las máquinas de las estaciones principales, como Comédie o Corum, o con la aplicación de TaM. Si vienes en coche, junto al Peyrou tienes aparcamientos subterráneos como los de Pitot, Arc de Triomphe o Foch Préfecture.

¿Merece la pena ir a Montpellier en Navidad?

El sol de mediodía sobre el Peyrou y las luces que se encienden a las cinco resumen bien lo que ofrece la ciudad en estas fechas. Es una Navidad que se pasea, en la que puedes tomarte un café al sol por la mañana y un vino caliente bajo el arco por la noche sin congelarte. Funciona muy bien como escapada de fin de semana largo, con un día para el mercado y el Écusson, una noche en lo alto del Arco del Triunfo y otra para los desfiles o el Jardin des Plantes.

Si lo que buscas es ir de mercado en mercado, Montpellier en Navidad no es tu destino, porque con una tarde en el Peyrou lo habrás visto. Tampoco si tu idea es pasar aquí la Nochevieja en la calle o si solo puedes viajar a partir del 31. Pero si te apetece una Navidad con luz y abrigo ligero, en una ciudad que se recorre entera a pie y a la que llegas en tren sin coger un avión, elige las dos primeras semanas de diciembre o la semana del desfile y lo disfrutarás.

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