Dónde alojarse en Santander: Mejores zonas para dormir

Santander es una ciudad pequeña. Tan pequeña que dónde alojarse en Santander importa menos de lo que parece, porque se camina bien de punta a punta y el centro queda a un paseo de la playa. Pero que sea compacta no significa que dé igual reservar en cualquier sitio. Hay diferencias reales entre dormir junto a la Catedral y hacerlo frente al Cantábrico, y pesan según el viaje que lleves entre manos.

Las zonas con oferta real de alojamiento se reducen a tres. El centro histórico concentra monumentos y vida de bares, mientras que El Sardinero pone la playa en la puerta del hotel. Somo, al otro lado de la bahía, añade un perfil distinto con su playa de surf y su ritmo de pueblo costero. Con dos o tres noches, que es la escapada habitual, yo elegiría una zona y me quedaría en ella, porque repartir el tiempo entre varias no compensa en una ciudad que se recorre en una tarde. Lo que importa es acertar con la que encaje en lo que vayas a hacer esos días.

El centro histórico, la zona en la que casi todo el mundo acierta

El centro histórico resuelve la pregunta de dónde alojarse en Santander en la mayoría de viajes. Es la opción en la que coincide todo el que conoce la ciudad, y con razón. Desde la Plaza Porticada o el Paseo de Pereda sales andando a la Catedral y al Centro Botín, con las calles de tapas al alcance. La estación de tren queda cerca si llegas sin coche, y el Mercado de la Esperanza ofrece la mejor vitrina de producto cántabro de toda la ciudad.

Tiene un pero. En verano las calles con más bares se llenan y el ruido sube por la noche. Si tu prioridad es la playa y la calma, El Sardinero encaja mejor. Y si lo tuyo es el surf o necesitas desconectar del asfalto, Somo te va a gustar más.

Centro histórico, todo a mano menos la arena

El grueso de los hoteles de la ciudad se concentra en el rectángulo que va desde la Catedral hasta el Paseo de Pereda, con Puertochico como extensión natural hacia el puerto. Para una escapada corta en la que quieras patear la ciudad, ir de bares y moverte sin coche, es la zona más práctica. Las calles alrededor de la Plaza Porticada y del Mercado de la Esperanza dan para varias noches de cenas sin repetir, y el Centro Botín merece una visita tanto por sus exposiciones como por el propio edificio.

El Paseo de Pereda y el Muelle de Calderón conectan el centro con el frente marítimo y son el eje que organiza la zona. Si tu hotel queda cerca de aquí, tendrás la Catedral a un par de calles tierra adentro y la estación de tren a pocos minutos andando. El paseo a lo largo de la bahía hasta Puertochico es agradable a cualquier hora y te da una buena perspectiva de la ciudad antes de empezar a recorrerla. Yo buscaría hotel cerca de este eje antes que en cualquier otra calle del centro.

La playa del Sardinero queda lejos para ir en chanclas, pero se llega en autobús sin problema. En precios, la zona tiene el rango más amplio de Santander, con opciones desde unos 100 € por noche hasta hoteles de cuatro estrellas por encima de 200 €.

El Sardinero, playa y paseo marítimo a cambio de menos bares

Si viajas en verano y la playa manda, El Sardinero es donde dormir en Santander sin pensarlo mucho. La primera y la segunda playa están separadas por los Jardines de Piquío, que son un buen sitio para descansar a la sombra entre baños. El Gran Casino y el paseo marítimo completan una zona que se llena en temporada alta pero que fuera de julio y agosto baja bastante de ritmo.

Desde aquí puedes llegar andando al Palacio de la Magdalena, un paseo que merece la pena hacer al menos una vez al atardecer. La Península tiene un zoo con focas y pingüinos que funciona bien si llevas niños. Y si te quedas con ganas de centro, un autobús te deja en la Plaza Porticada en pocos minutos.

Los hoteles de la zona suelen tener vistas al mar o quedar muy cerca de la arena, y los precios se mueven entre unos 120 y 170 € por noche en temporada media. Para parejas es una de las mejores zonas de la ciudad. La variedad de restaurantes es aceptable, pero el ambiente nocturno no se compara con el del casco antiguo. Si buscas playa de día y salir de noche, aquí te va a faltar la mitad del plan.

Somo, surf y calma a cambio de cruzar la bahía

Al otro lado de la bahía, Somo es un pueblo costero con una playa de varios kilómetros que atrae a surfistas todo el año. Elegir dónde alojarse en Santander fuera de la ciudad tiene sentido si buscas desconectar de verdad y no te importa depender del coche o del barco de Los Reginas para cruzar. El trayecto en coche lleva unos veinticinco minutos y el barco conecta ambas orillas con frecuencia. Las vistas de Santander desde la playa de Somo al atardecer compensan el desplazamiento. Si te mueves un poco más al este, la Playa de Langre merece una visita por su paisaje de acantilados.

La oferta de hoteles es limitada y el ambiente cambia respecto a la ciudad. Aquí no hay cuatro estrellas urbanos ni una zona de restaurantes concentrada, pero sí alojamientos con carácter propio y precios que en general quedan por debajo de los del centro. Para una escapada de surf o unos días de playa tranquila con poco plan urbano, funciona bien. No elegiría Somo para una primera visita rápida a Santander, porque el ir y venir te come parte del día. Si te sobran noches después de conocer la ciudad, entonces sí merece la pena cruzar.

¿Dónde alojarse en Santander según tu viaje?

Para una primera visita de fin de semana yo me quedaría en el centro histórico, donde todo queda a mano sin necesitar transporte. El Sardinero gana cuando la playa es la prioridad, sobre todo en verano, con hoteles frente al mar a precios razonables. Y si llevas coche y buscas un cambio de ritmo, Somo merece la pena al otro lado de la bahía, aunque lo reservaría para un viaje en el que ya conozcas la ciudad.

Los precios no son altos si reservas con antelación, pero en julio y agosto suben bastante. Planificar las fechas y elegir bien la zona es lo que marca la diferencia a la hora de decidir dónde dormir en Santander.

Deja un comentario